
-Joder qué invierno, que no se acaba nunca
Lo dijo casi antes de sentar el culo en el sillón, sin darme tiempo a ponerle la capa ni a preguntarle cómo lo quería, el gilipollas. Hice girar las tijeras en el anular como un revolver poniendo mi cara de palo y le pregunté por el corte de pelo
-Como siempre…Pero es que ni primavera ni otoño ni nada, menudo invierno de mierda.
-Pues yo no he notado nada- dije
- Joder, todo el invierno lloviendo, siempre lloviendo , siempre lloviendo y el frío húmedo que se te mete en los huesos…¡dice que no ha notado nada!.
- Pues a mí me parece que hemos saltado del otoño a la primavera casi sin enterarnos
- ¿Pero qué estás diciendo joder? No había pasado tanto frío en mi vida.
Le sujeté la frente con una mano y le puse la tijera en el cuello mientras le decía al oído, así, muy suavecito:
-Repíteme algo más sobre el invierno, te reto.
El tío estaba que se le salían los ojos de las orbitas, (qué risa)
-Quequequequé?
-No(pronúnciese como Anibal Lecter al responder a los planteamientos de Clarice sobre el asesino travestido). “Qué” no. ¿Cómo hemos tenido el invierno?
-…templado?
-no. Templado no. ¿Cómo hemos tenido el invierno?
- ¿No hemos tenido invierno?
-Así me gusta-, dije, y le metí la lengua en la oreja, humedeciendo la espesa mata de pelo que se cobijaba en ella.
Le solté, pero el tío seguía paralizado, mirándome con ojos como huevos y los huevos de corbata.
-Era broma tontorrón-, le dije ahora
Empezó a reírse y a relajarse (la risa es buena).
-Joder, me habías asustado ¿pero me vas a terminar de cortar el pelo sí o no?
- Claro coño, no te voy a dejar salir a medias.
-Ja ja, es que eres la hostia.
-Pero nada de invierno a partir de ahora
-JA JA JA…
PICAD EN LA IMAGEN, SON NO SÉ CUANTAS PÁGINAS QUE TIENEN POCO QUE VER, PERO HACEN GRACIA.