

¿Sabéis por qué en mi cestita de los lápices hay el mismo número de lápices ahora que hace 6 meses? Porque los niños son unos ladrones que me los roban con el consentimiento de sus padres. ¿Cómo voy a conseguir un millón de lápices gastados para mi catedral de lápices gastados si los niños se los llevan? Pero, aún en el caso de que mi intención no fuera hacer una catedral de lápices y solo los colocara en esa cesta a modo de instalación artística o como homenaje al montón de estupideces que han escupido en su corta vida ¿No tengo derecho a tener mi cestita de lápices a la vista sin que los condenados niños piensen que son piruletas y los cojan sin pedir permiso? De acuerdo, el otro día le di uno a un niño gitano de unos 10 años, muy simpático, porque, al preguntarme por ellos y yo explicarle mis motivaciones, se dedicó a colocarlos en posturas graciosas para que pareciera que había más. Dijo: ¡Ala, qué guay, los afilas antes de meterlos en la cesta! Los colocaba desafiando las leyes de la gravedad, haciendo equilibrios imposibles. Me emocionó el mimo que puso en la tarea y a punto estuve de regalarle una de las piruletas que tengo escondidas para los clientes vip si no fuera porque me cuestan 5 céntimos y el niño solo se corta el pelo cada seis meses. Luego ya no me pude resistir y tuve que ofrecerle una porque tuvimos una conversación en la que ya mostraba rasgos de genialidad. Lo decía todo mirándome a los ojos y abriéndolos mucho y era, en general, muy expresivo. Cuando le pregunté cómo quería las patillas me respondió :
- !AAAH, Patillas!, ¡cómo odio esa palabra!
- ¿Por?- , le pregunté.
- No sé, uf, patilllas, qué mal suena- puso cara de que alguien estuviera arañando una pizarra en su presencia- patillas, patillas, patillas, que palabra más fea, la odio. ¿Y tú cuánto ganas al mes?
- Joder no sé
- ¿Cuántos cortes al día?
- …
- Por lo menos tienes que sacar dos mil euros para tener un sueldo curioso, porque si no, paga autónomos, luz... ¿ el local es tuyo?
- Eh…no.
- ¿No me quieres decir cuanto ganas? Haces bien.
- …
- Bueno, ya está de puta madre, ahora hazme unas rayitas con la máquina y nos vamos cagando hostias.
Me pagó y cuando le ofrecí las piruletas me dijo que no le gustaban los dulces. Le di un lápiz que tenía fecha de diciembre de 2008 y me dijo que lo guardaría y me deseó suerte con mi catedral.
En las imágenes, un chiste de niños listos y mi cestita de los lápices.