
Ese día, cuando la señora ya me había servido tres vinos fríos y tres del tiempo, entró otro cliente en el bar con una tajada de tres pares de cojones. Entró cantando algo ininteligible, imitando al Camarón o cosa parecida(aaauuuunnnn). Se pidió una copa de orujo y la señora se la puso sin siquiera mirarlo ni a él ni al vaso. Ahora le dio por cantar la del pozu Maria Luisa, que es una canción minera muy jodida de aguantar si el que la canta va borracho. Luego dejó la canción a medias y se quedó mirando para mí pero como si mirara hacia dentro de sí mismo, no sé si me explico: en realidad estaba intentando darle forma y significado a ese bulto que había a tres metros con un vaso en la mano. Entonces solté una carcajada de lunático muy larga, hasta que casi se quedó en estertor. Luego lo hice otra vez. El borracho pareció mirarme de verdad ahora.
- ¡¡HOY ES UN DÍA PERFECTO PARA EL PEZ PLÁTANO, COJONES!!-Grité. Esta frase no es mía sino que es el título de un cuento de Salinger, pero siempre que la grito en algún sitio concurrido se hace como un vació a mi alrededor. Es una frase cojonuda.
El borracho apuró el vaso y se fue caminando a su manera.
La señora me sirvió otro vino y no me lo quiso cobrar "a este invita la casa", dijo y ¿sabéis qué?:Me lo puso del tiempo.
Marisa me miraba desde la calle, con la cabeza muy cerca de la cristalera del bar. Tenía una bolsa de pañales en la mano, la niña en la otra y cara de resignación. ¿Cuánto tiempo llevaría allí?.
En la imagen, una de 5 o 6 páginas
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