Estaba hasta los cojones de ver llover. Venga llover, venga llover, venga llover. Pero mucho más hasta los cojones estaba de hablar del tiempo. Uno y otro y otro cliente encabezaban la conversación con sus agudísimos comentarios sobre el tiempo. El de la carnicería me dijo:-Vaya tiempecito
-Me cago en Dios y hasta en la puta virgen- le dije yo mientras le colocaba la capa de corte.
-Eh?
-Que sí.
-Es que no lo había visto yo nunca, tanto llover...¿a que no?
-...
-Es que es increíble. ¿no te parece increíble la manera de llover?
-Me cago en Dios y hasta en la puta virgen.
No dijo nada más durante todo el corte de pelo.
Me pagó y cuando ya estaba en la puerta, me pareció adecuado decirle:
-¿Vaya tiempecito tenemos eh?- con mi voz atiplada y musical.
-Anda y que te den por el culo- me dijo el bueno del carnicero. Seguro que no vuelve.
Luego entró un viejito chaparro y cuando ya tenía la capa puesta me dijo:
-Córtamelo cortito, a ver si así sale el sol.
Le agarré la oreja y le metí la boca dentro y le dije:
-Vamos a ver, hijo de la gran puta, explícame en qué consiste esa mierda de chiste o te corto la oreja y te la meto por el culo.
El pobrecito dijo "¿Qué?". No se había enterado, tenía el audífono encima del tocador. Mejor.
No le corté la oreja.
En la imagen , un cómic de 8 páginas sobre la crisis, que es lo mismo que hablar de llover o que ver llover.
No le corté la oreja.
En la imagen , un cómic de 8 páginas sobre la crisis, que es lo mismo que hablar de llover o que ver llover.