
- Yo vivo la vida con una alegría inusitada, amigo-, me dijo. Tenía la vos pastosa.
Esto se estaba poniendo divertido.
No dije nada y vi a través del espejo como la señora me sonreía con resignación.
- Me recupero de todos los problemas renovado en fuerzas y ganas de vivir.
-vaya...
- Con una felicidad inusitada, teniendo en cuenta lo que he tenido que pasar.
Me cago en la puta: dos veces inusitado. Nadie me iba a creer cuando lo contara.
A los calvos sin casi pelos en las sienes hay que hacer como que retocas y retocas para justificar el precio del corte, y en eso me entretenía yo cuando el tipo empezó otra vez:
-Cuatro infartos, pero aquí me tienes, feliz de poder seguir un ratito más en este mundo.
- A eso se le llama resiliencia-, dije, por decir algo que lo confundiera y le hiciera callar.
Se quedó un rato callado.
- Susana ¿Cómo son mis ganas de vivir desde el último infarto?-,dijo ahora, volviéndose hacia su mujer y provocando un pequeño escalón en el corte de pelo.
-Ay hijo, yo que sé , se te ve mejor...
-¿Qué?, ¿quequequé?, ¿cómo son mis ganas de vivir? Que pareces subnormal, que ya te lo he dicho mil veces.
-inusitadas.
Tres veces inusitado
-¡Pero no lo digas con la boca pequeña cojones, que parece que no es verdad!¡Dilo alto, joder!
Ella no dijo nada pero chasqueo la lengua.
- El jefe de cirugía Gustavo Villa tuvo mi corazón aún palpitando en su mano-alzó el brazo como si llevara una antorcha pero poniendo las manos en postura de sujetar un corazón palpitante- y ¿sabes lo que dijo? Díselo Susana, dile lo que dijo el doctor.
-Ay por Dios, no sé , no me acuerdo ahora
- ¡¡Pero cómo eres tan imbécil y tan subnormal!! A ver si ahora se va a pensar este señor que estoy mintiendo. ¡¡Díselo cojones!!
-...
- Yo le diré lo que dijo, porque mi señora solo se acuerda de lo que le sale del coño. Dijo : ¡Este señor va a sobrevivir porque su corazón tiene una alegría y unas ganas de vivir inusitadas!
-Vaya. ¿Y usted como lo sabe?, digo, por lo de la anestesia...
Se paró el mundo unos segundos o una horas.
- Esta patilla está más alta que la otra, y quítame bien los pelos del cuello.
Y ya no dijo nada más. ¿Verdad que parece ficción? Se admiten apuestas.
En la imagen, otra estúpida historia de peluqueros, de 4 o 5 páginas, de ficción.
1 comentario:
Es relato es fantástico y estoy seguro, que salvo el "aderezo" tuyo es totalmente verídico. Las peluquerías y las barras de los bares, suelen convertirse con relativa frecuencia en "confesonarios" o consultas de psiquiatría. Un abrazo Javi.
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