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miércoles, 14 de marzo de 2012
lunes, 12 de marzo de 2012
EL QUE NO TRABAJA ES PORQUE NO QUIERE
Pues
resulta que ese Domingo me desperté con una extraña sensación de compromiso
social y comunión con la humanidad y me agregué a la manifestación de las 12
contra las reformas laborales que iban a afectar a todo el mundo menos a mí,
que no tengo ambición ni envidia de poder y bienes porque casi siempre me las
he arreglado para que mis allegados la tengan por mí. También es verdad que el
precio a pagar ha sido meses de atún y pasta, vino de cartón y colillas
recicladas, pero siempre con el sosiego que le da a uno disfrutar de los
pequeños placeres gratuitos que la vida pone a nuestra disposición y casi nadie
sabe apreciar: Las horas muertas en la sala de urgencias presenciando el
pequeño teatro de la sala de urgencias, algo que practico a menudo desde que
descubrí que no había que pagar por sentarte allí y nadie te preguntaba nada. Tener
acceso a las miserias de la gente justo cuando se encuentran bajos de defensas
es algo muy sano para la autoestima. Allí estaba aquella chica tan guapa que te
miraba como a una larva en el instituto y podía comprobar que su vida era una
mierda y tenía un hijo que a veces enfermaba y que la pobre vivíría
constantemente bajo el estrés que produce la posibilidad de que la muerte se llevara
a su hijo antes que a ella. Ja. El camarero machirulo que te miraba también
como a una larva desde su lado de la barra y ahora tenía la frente contraída
por el dolor y casi lloraba apoyando su
cabeza en el regazo de su novia. Al poner la oreja te enterabas de todo y
resulta que solo tenía fiebre y mal enfermar. Ja.
Podría
pasarme horas hablando de las salas de espera de urgencias pero hay más cosas
gratuitas: En las estaciones de tren todo es menos dramático, pero las
despedidas son de risa. Unos lloran y otros lo intentan para que el que se va o
el que se queda no se sienta ofendido. Las chicas guapas y jóvenes que se van
solas te hacen pensar en la felicidad de la adolescencia y en el rubor de sus
nalgas, de tan inocentes y alegres y parlanchinas que se las ve. Pero bueno. Si
sigo hablando no os podré contar lo de la manifestación. Todo el mundo gritaba
consignas y coreaba la internacional en pequeños grupúsculos. Gritaban: ¡¡REFORMA
LABORAL, TERRORISMO EMPRESARIAL!!, o ¡¡LA REFORMA LABORAL, PARA BANCA Y PATRONAL!!.
Yo me sentí obligado a chillar alguna cosa que viera yo que venía a cuento así
que me encaré con un policía municipal que
dirigía el tráfico y desviaba a los conductores a las calles adyacentes y le
chillé con mirada de indignación y la vena del cuello hinchada:
-
¡¡HIJO DE PUTA, ¿ES QUE NO VES QUE TUS HIJOS PODRÍAN ESTAR AQUÍ?!!
-
Joder , Mariano, tú siempre dando la nota, anda y vete a tomar unos vinos que
esto no es lo tuyo- , dijo el municipal después de darme 5 euros- El rompeolas debe ser un espectáculo ahora
mismo, creo que hay unas olas de 7 metros.
Era
Ernesto, que no lo había conocido por el uniforme. Siempre fue un listillo un poco
sobrado pero también era generoso y tolerante e intentaba llevarse bien con
gente de todos los pelajes, lo que le traía algunos disgustos cuando íbamos al
instituto porque no era capaz de entender que la bondad y la filantropía no te inmunizan
contra la posibilidad de que algún hijo de puta te apuñale por la espalda o te
de por el culo directamente en cualquier momento de tu vida. Yo le tenía un
poco de envidia por su éxito con las mujeres y le hice algunas perrerías, como meterle
una bolsa de heces en la mochila o mearle la taquilla, y él, a pesar de haber
descubierto finalmente al culpable, se comportó de una forma venerable como era
propio de él y no me dijo nunca nada ni me hizo notar enfado. Ahora había tenido
la oportunidad de resarcirse y en vez de eso me recomendaba y pagaba unos vinos
y el rompeolas, ya veis, hay gente que ha nacido para llevar hostias y Ernesto
parecía ser uno de ellos. Le di las gracias asegurando que estaba metido hasta
las orejas en la lucha obrera aunque él no lo pudiera entender por ser un parásito
al servicio de un sistema corrupto y me alejé de él asqueado y gritando una
nueva consigna que no tuvo mucho éxito y me animó finalmente a seguir el
consejo de Ernesto, muy a mi pesar:
-
¡¡EL QUE NO TRABAJA, ES PORQUE NO QUIERE!!, ¡¡EL QUE NO TRABAJA, ES PORQUE NO
QUIERE!!
sábado, 10 de marzo de 2012
ERIZOS EN ISSUU. TODO SOBRE SUS COSTUMBRES
viernes, 9 de marzo de 2012
MARIANO Y MARISA SE AMAN
Siempre
pensé que la chicas guapas no se tiran pedos o si lo hacen no huelen y mi
Marisa ha alimentado esta creencia no dejando jamás ningún rastro olfativo de
los gases de su intestino grueso y ni aún después de encerrarse en el baño y escuchar
yo claramente esos plops y esos prrreps he conseguido saber cómo huelen sus
excrementos al aspirar con la cabeza en la taza después de salir ella; llegando
a sospechar incluso que su organismo angelical los convierte en materia
esponjosa, rosada y perfumada o que quizás ni siquiera caga y tiene una cinta
grabada con ruidos de defecación para ocultar su naturaleza etérea y celestial.
Pero hace dos noches vino un poco borracha de una reunión de radiólogas (¿os
dije ya que es radióloga?) y ya en la cama los dos se tiro un pedo de esos que
hacen "fffffffff". Mis ojos se anegaron en lágrimas de la emoción.
Metí la cabeza entre las mantas y , efectivamente, aspiré el pedo más infecto y
maloliente que haya llegado jamás a mi nariz, pero lo hice lleno de amor y
alegría por comprobar cómo Marisa se humanizaba en mi presencia y se hacía más
accesible (porque no hará falta que os diga que convivir con una persona etérea
de inteligencia penetrante puede ser complicado para un tipo como yo). Estuve
un rato abanicando con la manta y aspirando hasta que ya no quedó nada; pero
esa sensación siempre estará grabada con huella indeleble en mi mente, ligada a
un intenso sentimiento de amor imperecedero.
Mi
Marisa es un Ángel.
jueves, 8 de marzo de 2012
CÓMO PINTO CON PHOTOSHOP
miércoles, 7 de marzo de 2012
SIGUIÉNDOLE LA PISTA A LA BOLSA
Usando photoshop como si fuera un montón de botes de pintura, unas ceras y algunas brochas y espátulas
martes, 6 de marzo de 2012
UN TIPO GRANDE QUE NECESITABA ESPACIO VITAL
Aunque
todo el mundo piensa que no tuve amigos la verdad es que si los tuve. Estaba
Oscar y no recuerdo quién más. Teníamos 20 años o por ahí. Oscar era un tipo
que necesitaba mucho espacio vital porque era enorme y además hijo único y cuando nos
encontrábamos para tomar un vino nos colocábamos a 6 o 7 metros de distancia y
hablábamos así, a viva voz, de nuestras cosas. La cosa es que casi nunca nos
contábamos intimidades porque a esa distancia y en ese tono todo el mundo se
enteraría y por lo tanto nunca llegamos a conocernos demasiado bien. En
realidad cada uno tenía formada una opinión sobre el otro en base a lo que
compartíamos de esquina a esquina de la barra del bar, que eran frases carentes
de contenido y opiniones poco comprometidas, destinadas a ser aprobadas por
camareras, familias que cenan con sus niños, albañiles borrachos, comerciales
borrachos, señores jubilados que toman el vino antes de irse a cenar, etc...
- ¡¡PUES
ME ALEGRO DE QUE POR FIN VUELVA EL BUEN TIEMPO, AUNQUE LA LLUVIA TIENE UN CIERTO
ENCANTO AL ABRIGO DEL CALOR DE LA BARRA DEL BAR!!-Dije yo un aciago día,
extralimitándome y exponiendo quizás una opinión quizás demasiado personal.
-¡¡A
MÍ DÉJAME DE POESÍA, QUE YO SOY UN CURRANTE!!- Zanjó él. Se ponía colorado si
la conversación delataba algún tipo de sentimiento sobre algo, ya veis.
Entonces
caí en la cuenta de que ahora todo el mundo se había enterado en el bar de que
mi corazón albergaba sentimientos hacía la lluvia y me avergoncé y chillé,
entre risas:
- ¡¡ES
VERDAD, DONDE ESTÉ UNA BUENA PUTA QUE SE QUITE LA POESÍA!!.
¿Veis?
Me faltaba inteligencia social. Todo el mundo , incluso el más imbécil, se había
dado cuenta de lo impostado de mi afirmación, y mi amigo Oscar se azoró y miró
para otro lado.
- ¡¡BUEN
DÍA PARA EL PEZ PLÁTANO!!- Chillé, intentando arreglar las cosas. Había leído
ese libro de Salinger hacía un mes y desde entonces reventaba de ganas de decir
la frase en público. Buen día para el pez plátano ¿No es genial? Mi amigo
Oscar, al que había conocido hacía dos semanas compartiendo nuestros
conocimientos sobre la mejor manera de encender una cocina de leña, apuró el
vaso y se fue y ya nunca lo volví a ver. Pero la frase del plátano surge desde
entonces de lo más profundo de mis vísceras cuando alguna situación me altera
de alguna manera. Cuando la señora de la cola del supermercado cuenta céntimos,
por ejemplo.
Así
que no penséis que nunca tuve amigos, porque , aunque ni siquiera mi Marisa se
lo crea, tuve uno durante dos largas semanas. Un tipo grande que necesitaba
mucho espacio vital.
En la imagen, página 1 de 4 sobre el espacio vital.
lunes, 5 de marzo de 2012
SOY UN TIPO EXPRESIVO
Ay, señor!. Somos tan poca cosa y tan rara qué casi no sé de
qué nos sentimos tan orgullosos. Fíjense, se supone que por ahí dentro se
esconde el alma y no sé cómo les salen a ustedes las resonancias magnéticas del
cerebro pero a mí me hacen pensar que soy un monstruo malvado y que la única
razón de que no haya cometido algunos crímenes de sangre es el miedo a las
cárceles y sus pastillas de jabón en las duchas. Ahora que me veo en ese espejo
de músculos y coliflor dentro del cráneo y ojos desposeidos de ternura, me
siento capaz de salir a la calle armado con una motosierra y entrar en, por
ejemplo, un banco. Me siento capaz de imaginar toda esa mierda que hay dentro
del cráneo de la chica que me atiende y separárselo del cuerpo. Pero, ay, me
dan miedo las duchas de las cárceles y sus pastillas de jabón que se caen.
sábado, 3 de marzo de 2012
FUTUROS TRUNCADOS ILUSTRADOS
Hace unos días hice un post que luego me dio para unas ilustraciones que son estas. Así que aquí repito el relato de Mariano para que todo quede bonito FUTUROS TRUNCADOS:
A mí lo que me gusta es centrar mi
atención en un punto fijo en la lejanía y comenzar a caminar sin perderlo de
vista. Bien es verdad que ese método no
me deja disfrutar del paseo ni de las pequeñas incidencias que se presentan por
el camino, pero es que lo que para el resto de los mortales son pequeñas
incidencias que decoran la vida para mí son poderosos campos magnéticos que
actúan sobre mi atención como cantos de sirena y pueden hacer que el final del
trayecto sea tan imprevisible como caótico. Una bolsa de plástico que volaba
juguetona me arrastró un día a un banco del parque donde una señorita muy guapa
con un sombrero de colorines se colocaba los calcetines de rayas rojas, verdes
y amarillas sobre el pantalón. Luego cogió la mochila y el piolet y se encaminó
a la estación de autobuses y, cuando ya me disponía yo a subirme al mismo
autobús que ella, se cayó una maceta de alguna ventana del edificio de enfrente
y no mató a nadie de milagro, así que me aposté en el bar de enfrente esperando
ver asomar una cara desde una ventana, o ver salir a alguien desde el portal
para recoger el tiesto, porque no había viento y era poco probable que el
tiesto se hubiera caído solo sin la mediación de un error humano, o quizás un
intento de asesinato. Estuve un rato largo y cuando vi pasar el autobús y la
cabeza de la chica con su sombrero de colorines y las pestañas melancólicas apoyada
en la ventanilla me entró una especie de nostalgia de futuro truncado. Esto de
añorar algo que pudo haber ocurrido es una mala pasada que me juega muchas
veces mi imaginación hiperactiva. Yo no me subí al autobús y no me senté cerca
de ella o incluso en el asiento de al lado así que no me ofreció un trozo de su bocadillo cuando comencé a salivar y
relamerme poniendo mi cara de perro hambriento mientras ella lo mordía con sus
pequeños dientecitos blancos y capturaba
con su lengua miguitas y rastros de foie gras que se habían quedado adheridos a
su labio o incluso a su barbilla. Dios. Miguitas de pan y foie adheridos a su barbilla
¿Se lo pueden imaginar? Yo sí y los ojos se me humedecieron pensando en lo que
pudo haber sido. Volví a centrar mi atención en la maceta rota y el geranio que
agonizaba y pensé que, si la bolsa de plástico hubiera seguido esa dirección,
la maceta podría haber caído justo encima de mi cráneo calvo y no haberme
matado. Ahí teníamos otro futuro truncado. La maceta no me había dejado
inconsciente y sangrando en la acera y no había sido trasladado al hospital ni
me había despertado víctima de una amnesia total que me hubiera dado la
posibilidad de comenzar una nueva vida desde cero. Si la maceta hubiera caído
sobre mi cráneo provocando la amnesia no habría visto "Qué bello es
vivir" ni "Rambo" ni "Rocky VI" ni tertulias de famosos
ni habría tenido experiencias felices o traumáticas que imprimieran su sello
con huella indeleble en mi trayectoria vital y todo sería diferente, mejor o
peor, pero diferente. Pero no me dio tiempo a imaginar una vida diferente
después de la maceta porque apareció un amigo de la adolescencia con un gorro
de lana calado hasta las cejas y al preguntarle el porqué del gorro calado, dado
que estábamos en verano, me explicó que su padre había muerto, ayer, a las tres semanas de morir su
madre. Me quedé mirándole con los ojos muy abiertos, y, sin entender muy bien la
trascendencia de lo que me acababa de contar y no encontrando en ese hecho
ninguna cadena de casualidades que pudieran hacerme imaginar un futuro
truncado, recuperé la visión de la escultura de hierro oxidado que se distinguía
apenas en la lejanía y que había elegido esa mañana como meta final de mi
paseo. Recuperé mi norte.
-Alegrándome- le dije, tras unas
palmadas en el hombro. Y salí de allí confuso y desorientado, buscando la
escultura de hierro oxidado que nunca tendría que haber perdido de vista.
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