viernes, 10 de febrero de 2012

LAS BRAGAS SUCIAS


-¡¡MARISA, CARIÑO ¿POR QUÉ TUS BRAGAS SUCIAS SIEMPRE HUELEN TAN BIEN?!
-Mis bragas sucias huelen a demonios, cielo, lo que ocurre es que procuro no dejarlas a tu alcance porque sé que te las metes en la nariz y en la boca cuando yo no estoy y me da mucho asco solo de pensarlo.
-¡¡PERO MARISA, EN LA ROPA SUCIA SIEMPRE HAY BRAGAS TUYAS!!
- Ya lo sé, cariño, son bragas limpias que me froto un poquito contra el coño cuando estoy caliente y relativamente limpia, dejando así la proporción de olor justa y necesaria para excitar a un hombre sin hacerle lamer mi orina. Luego las dejo en el cesto para que las disfrutes.
-¡¡PERO MARISA, ESO ES COMO COMER HORTALIZAS DESHIDRATADAS!!¡¡JAMÁS PENSÉ QUE FUERAS TAN ARTERA!!
Fíjense. Uno piensa que se ha casado con una mujer honesta y se encuentra, después de varios años de convivencia, con una desconocida que esconde sus bragas sucias. Marisa me había decepcionado y anduve todo el día cabizbajo deambulando por la casa como un animal herido, como un perro que ha perdido a su amo, como un niño sin bicicleta.
- Pero Mariano: ¿Es que no te puedes conformar con lamerme el coño fresquito y recién salido de la ducha? ¿Para qué quieres trapos impregnados de orina si puedes acceder al organismo que la genera?
¡¡EL ORGANISMO QUE GENERA LA ORINA!!
La idea era turbadora. ¡¡Se describió a sí misma como un organismo que genera orina!! De pronto ya no era mi Marisa de cuerpo delicado sino un organismo productor de excreciones. Marisa masticaba comida y bebía y  procesaba dentro de su cuerpo esos líquidos y materias orgánicas, cribándolos y eliminando los desechos y quedándose con los nutrientes, que de alguna manera se convertían en ella. El filete de ternera era Marisa, el yogurt, las castañas asadas, las ciruelas y las lentejas eran Marisa y , puesto que el anciano de manos peludas y caspa en las cejas del piso de arriba también se alimentaba de cosas parecidas, el anciano de manos peludas y caspa en las cejas del piso de arriba también era Marisa y Marisa era él. Cuando me metía las bragas de Marisa en la boca y tocaba su orina reseca, era la orina del anciano de manos peludas y caspa en las cejas del piso de arriba la que estaba lamiendo. Me dejé caer en el sillón que afortunadamente se encontraba en el lugar adecuado y hundí la cara en mis manos, sollozando lastimeramente.
- ¡¡¿COMO PUEDO ESTAR SEGURO DE QUE NO LE ESTOY COMIENDO EL COÑO AL CARNICERO, MARISA?!!
Marisa, que no había seguido el hilo de mis pensamientos porque a veces no puede, puso su cara de resignación sonriente y me suministró unos ansiolíticos y un relajante muscular con un vaso de ron.
Cuando me desperté, al día siguiente, aquellos pensamientos funestos se habían evaporado, pero Marisa nunca supo lo cerca que estuvo de arruinar nuestro matrimonio con su falta de tacto.
EN LA IMAGEN, PÁGINA 1 DE 2.

4 comentarios:

KENIT dijo...

Los dibujos estupendos. El relato terreno y real. Hay muchos hombres que no llevan las bragas de la querida de pañuelo, por vergüenza.
Al leerlo, me entró el apetito…
Un saludo.

javiguerrero dijo...

Has de mirátelo.
Saludón

Don_Mingo dijo...

Me ha encantado! La historieta y el fanzine en general. Genial, Javi!

javiguerrero dijo...

Gracias Donmingo