viernes, 21 de agosto de 2015

MINIPUTA



—Adolfo, Adolfo, Adolfo, Adolfo, mira lo que sé hacer con el coño —le dije.
Me puse en cuclillas delante de la tele para que no pudiera no mirarme y conseguí asir la pelota de tenis con los fuertes y entrenados músculos de mi coño. Pues nada, el levantó la vista del libro (no sé para qué enciende la tele), arqueó una ceja y echó un trago de vino, dedo meñique tieso.

—Muy bien, cielo, deberías impartir clases de crecimiento personal —dijo.

¿Es que siempre voy a tener que cargar en mis espaldas con todo el peso de la relación? ¿No merezco ni un poquito de su atención? Siempre igual, él con sus libros y su altanería y yo desviviéndome por mantener a flote nuestro amor que se hunde. Le puse el ojo del culo a 4 centímetros de su cara e hice el número del ventrílocuo. Sé dilatar el ano y contraerlo a una velocidad vertiginosa y suelo elaborar discursos muy divertidos con voz de niñita pequeña sincronizados con el movimiento del ano, de manera que parezca que la voz salga de ahí dentro.

—Hola, soy la pequeña miniputa y quiero ser tu amiga, tengo la boquita muy limpia porque me he metido un enema de farmacia hace un rato y se ha quedado toda la mierda en la taza del váter —dijo mi ano, con la vocecita de miniputa que me sale de miniputa madre.

—Pregúntale a tu jefa si no tienes que poner una lavadora o algo —dijo el cabrón.

—La jefa está llorando lagrimitas de amor —dijo mi ano con lastimera voz de miniputa.

Ahí sí que le toqué la fibra sensible. Siempre es así, la voz de miniputa saliendo de mi ano se hace escuchar más que yo misma. Me metió el rotulador de subrayar pasajes en la boquita-ojo de culo y lo empezó a mover mientras seguía leyendo.

Si yo lo que necesito es solo un poquito de amor.

—<3 p="" pens="">

viernes, 17 de julio de 2015

SEGUNDA OPORTUNIDAD

En esto que me meten en el escáner y empieza el ruido. Me quedo sopa justo después de hacer un pequeño recorrido mental de posibilidades funestas en el resultado de la prueba. “Me cagon la puta”, pienso, “podía haber aprovechado mejor estos últimos 30 años”. Duermo. Me despierta la voz del profesor y tengo 16 años y estoy en el instituto. Ahí está mi compañera de pupitre. Recuerdo que siempre andábamos restregándonos las piernas de manera casual durante las clases y me pillaba unos calentones del demonio. Dejo caer un lápiz y al agacharme a recogerlo le paso la lengua por la pierna desde el pie hasta la rodilla (esta vez voy a hacer las cosas bien desde el principio, ni una oportunidad desperdiciada). Me mete un rodillazo en la boca y me doy también en la cabeza con la mesa. Vale, esta me salió mal pero todavía puedo arreglar algunas cosas. Esa misma tarde y después de imitar la apatía adolescente durante la comida familiar (¡qué jóvenes y bobalicones parecemos todos!), me meto en un kiosco del centro con la intención de atracarlo y guardar el dinero para invertir en Microsoft o en algo. El kiosquero me manda a la mierda.
—Pues dame un par de pitos rubios —le digo, dejando dos duros encima del mostrador — Eso, fortuna.
Me siento en un parque a fumar y después de cavilar un par de segundos decido acercarme a la autovía y arrojarme a las ruedas de un camión porque si ahora que estoy intentando hacer algo con mi vida tampoco me va a salir bien no merece la pena repetir. Ahí viene. No, espera, primero tengo que hacer una visita a la bodega central. Con la botella de tinto encima de la mesa se me ocurre un reto: lo que voy a hacer es intentar repetir toda mi vida al dedillo de manera que no me desvíe ni un centímetro del tortuoso camino hasta el escáner de 2015. Será una empresa difícil pero divertida. ¡Por ahí viene Oscarín! ¡Pide un vaso Oscarín!
—No hable, por favor —me despierta una voz en los auriculares.
Ooooh, todo un sueño tonto dentro del escáner.


viernes, 29 de mayo de 2015

SALMÓN

—¿Y tú a quién votaste?
—Yo no soy fácil de gobernar, como haya otros tres como yo se les va a poner el trabajo muy cuesta arriba, a todos esos que se disputan presidencias y alcaldías. No me imagino a alguien haciéndolo bien en base a mis expectativas. Así de mano nadie habla en su programa de eliminar el color salmón.
—¿Eliminar el color salmón?
—Sí, hombre, muebles y edificios, arte, cine. ¿Es que nadie se va a ocupar de eso nunca? El color salmón está ahí acechando por todas partes. Das la vuelta a la esquina y ¡zas!, un edificio de 12 plantas de color salmón. Estás viendo una peli cómodamente sentado en el sofá, con tu tapita de cecina y el vinito, y ahí lo tienes, la prota se pone en bragas y ya te puedes imaginar de qué color son. El color salmón fue un error desde el primer momento. Siempre fue una mierda. De hecho, la mierda debería ser de ese color y no marrón, que es un color muy digno y discreto, humilde y cómodo en su mediocridad; sin embargo, el color salmón se lo tiene creído, se cree elegante y no lo es.
—…
—Anduve trabajando estos meses de atrás en el asunto, participando en asambleas ciudadanas y en círculos de trabajo, y vaya, parecía que había gente válida y con ideas pero siempre pasaban de puntillas por ciertos temas, como este que me preocupa. Cada vez que tomaba la palabra y sacaba el tema del color salmón se escuchaban carraspeos y risitas. “Vaya, parece que ni siquiera aquí estamos libres de censura”, decía yo, “de autocensura, diría yo. Pues sepan que este tema afecta a un 40 por ciento de la población, que lo sufre en silencio”. Al final dejé de acudir a reuniones de trabajo y decidí votar en blanco.
—No sé qué decirte…¿De verdad crees que ese asunto del salmón debería ser una prioridad o me tomas el pelo?
—Bueno, en realidad también está el asunto de las huellas de patitas de gaviota en la arena de la playa, creo que debería haber operarios permanentemente dedicados a su eliminación, peinando la playa con enormes cepillos.
—…
—Deberían ser gente especializada que lo hiciera de tal manera que no se notara la mano humana, que dejaran en la arena un efecto de sinuosidad natural.
—¿Eso es todo?
—Bueno, y que le corten los huevos al imbécil que decidió excavar el subsuelo de Gijón para poner un metro. Puede que esa sea en realidad la primera de mi lista de prioridades, pensándolo bien. Gracias, Fermín, me has hecho pensar.

sábado, 23 de mayo de 2015

Presentación de "Dios está en el BOE" en "El Bello verano"




Agotadora sesión de firmas.
 Foticos de Alejandro Nafría, fotografo autor, artista y mercenario según las circunstancias, en la presentación del sábado 23 de diciembre en El Bello Verano.







viernes, 22 de mayo de 2015

Presentación en la revoltosa.

Final de la presentación de "Dios está en el BOE" en la Revoltosa

Javi Guerrero presenta "Dios está en el BOE" y demuestra la calidad de la edición cortando un calabacín sobre uno de los ejemplares. En La Revoltosa, libros y café
Posted by Lucia Nosti on Jueves, 21 de Mayo de 2015

viernes, 1 de mayo de 2015

¡¡OFERTÓN!!



Pues que necesito dinero para poner en marcha más proyectos en varias direcciones y para eso tengo que deshacerme a precio de risa de las existencias de “Mi Marisa es un ángel” y “Donde hay globos hay alegría”, que ya no distribuye SD, así que aquí os dejo la suculenta oferta: LOS DOS LIBROS POR 20 EUROS. Voy a dejarla una semanita  o así. Aquí tenéis el botón de compra. Gastos de envío gratuitos para España. Darse prisa que no quedan tantos.






20 € Envío gratuito España





martes, 24 de marzo de 2015

"DIOS ESTÁ EN EL BOE" EN VENTA AQUÍ
















11, 50 € Envío gratuito España





Cómic-humor gráfico.
80 páginas en color.
encuadernado en rústica
16x21 cm apaisado.



"En los tiempos correctos del diálogo en el talante, la palabra a punto de boca con su enjundia y opinión formada, su tesis y praxis y su pedagogía, y ese balar de ovejas bien blancas y maribuenas, Javi Guerrero dibuja bocadillos sangrantemente secos, exquisitamente soeces y desagradablemente perfectos."
 Isabel Lueje 
 "Que Dios haya demostrado su ubicuidad apareciendo de estrella invitada en el BOE en febrero de 2015 me hace sentir los hombros más cerca de las orejas."
Javi Guerrero