viernes, 22 de mayo de 2015

Presentación en la revoltosa.

Final de la presentación de "Dios está en el BOE" en la Revoltosa

Javi Guerrero presenta "Dios está en el BOE" y demuestra la calidad de la edición cortando un calabacín sobre uno de los ejemplares. En La Revoltosa, libros y café
Posted by Lucia Nosti on Jueves, 21 de Mayo de 2015

viernes, 1 de mayo de 2015

¡¡OFERTÓN!!



Pues que necesito dinero para poner en marcha más proyectos en varias direcciones y para eso tengo que deshacerme a precio de risa de las existencias de “Mi Marisa es un ángel” y “Donde hay globos hay alegría”, que ya no distribuye SD, así que aquí os dejo la suculenta oferta: LOS DOS LIBROS POR 20 EUROS. Voy a dejarla una semanita  o así. Aquí tenéis el botón de compra. Gastos de envío gratuitos para España. Darse prisa que no quedan tantos.






20 € Envío gratuito España





martes, 24 de marzo de 2015

"DIOS ESTÁ EN EL BOE" EN VENTA AQUÍ
















11, 50 € Envío gratuito España





Cómic-humor gráfico.
80 páginas en color.
encuadernado en rústica
16x21 cm apaisado.



"En los tiempos correctos del diálogo en el talante, la palabra a punto de boca con su enjundia y opinión formada, su tesis y praxis y su pedagogía, y ese balar de ovejas bien blancas y maribuenas, Javi Guerrero dibuja bocadillos sangrantemente secos, exquisitamente soeces y desagradablemente perfectos."
 Isabel Lueje 
 "Que Dios haya demostrado su ubicuidad apareciendo de estrella invitada en el BOE en febrero de 2015 me hace sentir los hombros más cerca de las orejas."
Javi Guerrero



lunes, 23 de marzo de 2015

Dios está en el BOE. Próximo libro de Javi Guerrero

Prólogo de Isabel Lueje:


Javi Guerrero es de esas personas que te abofetean con una mano untada en Tulipán con morcilla y, contra toda lógica y sin que medie masoquismo, le ruegas que repita la guantada, a ser posible añadiendo el estropajo de restañar las palanganas  de un burdel. En los tiempos correctos del diálogo en el talante, la palabra a punto de boca con su enjundia y opinión formada, su tesis y praxis y su pedagogía, y ese balar de ovejas bien blancas y maribuenas, Javi Guerrero dibuja bocadillos sangrantemente secos, exquisitamente soeces y desagradablemente perfectos. Y, como aún no andaba contento con la diversidad de porquería aventada, deja al surrealismo campar por donde le sale del glande que es lúcido, y se da a un jolgorio de nihilismo irresponsable y de una acracia tan marrana como porcina de piara para retratar niñas, perversamente inocentes,  que piden a figuras paternas vestidas de Frankenstein que les busquen hojas verdes porque las hojas secas del otoño se les quiebran entre los dedos con los que se limpian el culo que ha obrado. Y así todo y de ese tenor, de ese calibre todo, de esa ralea baja, patibularia, malsonante, desquiciada e inadaptada. De gente ilógica que por descreída y naíf, ofende y desconcierta; de niños que lejos de querer ir a los paraísos Disney, viven bajo las mesas de formica de las cocinas maternas diciendo "intrínseco y contexto". Si los borregos mecánicos soñaran con orfidales recetados, lejos de engolfarse en estas páginas, acudirían a profesionales del ramo autorizados en gestión emocional o a farmacéuticos de confianza titulados. El resto, pecadores, iconoclastas, misántropos y similares gentes de mal vivir y peor pensar, entramos aquí con total libertad para hacernos con la infelicidad que esto trae consigo.
Isabel Lueje
Próximamente.

miércoles, 18 de febrero de 2015

El hombre más triste de este país.

El otro día me comentaban unos amigos que no sabían si eran imaginaciones suyas o la gente anda más triste por Gijón en el último o últimos dos años. Nos acordamos de “Ciudad vampira” de Nacho Vegas, la ciudad más triste de este país. Luego recordé a un tipo que, hace ocho o diez años, decía muy ufano y a viva voz en un bar, mientras se metía al coleto  jb con cocacola en vaso de sidra, que si no podía cambiar de coche cada cinco años, tomarse cinco cacharros por la noche y fumar un paquete de Winston todos los días, para qué vivir. Me imaginé a ese tipo tan escaso de inquietudes y tan orgulloso de su simpleza, sin trabajo ni sueldo alguno, seguramente el hombre más triste del país, caminando con desgracia por la avenida Schultz. Me imaginé que ese idiota pisaba una mierda y luego metía la suela en un charco para deshacerse de la plasta, de un color siena natural. Frotaba la suela contra el fondo del charco y luego se miraba los zapatos. Se le había quedado un trocito incrustado. Seguía frotando y no salía, la puta mierda. Me imaginé que se sentaba en un banco, ya resignado a llevar para siempre aquella mierda en el zapato, y ya se quedaba allí a esperar la muerte.

domingo, 15 de febrero de 2015

Carnaval

Pues que cojo y salgo a dar una vuelta por Gijón y me encuentro a un payaso de esos maléfico y le meto en toa la boca y tres manzanas mas pallá otro y codazo que le rompo la nariz y cada poco me aparece otro, ya no sé si payaso o qué coño pero con pelucón de colores y les meto patada en la cabeza y aluego unas putas de colores asín como enanas y camada de hostias a las tres que aluego me entero que eran unas niñas celebrando no sé lo cualo.
Y luego el que iba de gangster. A ese le invité a un vino. Qué hijo de puta, qué salaó con el traje y el sombrero y el bigotillo. Es que le hubiera comprao lo que me vendiera.

martes, 10 de febrero de 2015

Mundo bucle

Después de terminar un proyecto y publicarlo y venderlo por ahí con menos suerte que desgracia, una vez desinflado el ego y puestos los pies en la tierra; una vez comprobado que el cielo no ha cambiado de color y que la gente sigue con su vida a pesar de que haya un libro más en el mercado, unas letras ilustradas de uno más que se mira el ombligo; una vez pasados esos momentos de euforia y la espera estéril que viene detrás, digo, solo queda la sensación de que ahora toca morirse o esperar la muerte entretenido con algún pasatiempo vacuo, sin caer en la cuenta de que lo que acabas de dejar en depósito legal a lo mejor es el pasatiempo vacuo de otras personas que acaban de poner fin a otro proyecto y que matan la muerte lenta mientras esperan que otro meta motivo les lleve a sumergirse en una creación insensata o en un viaje regenerador o en el mundo bucle del encaje de bolillos. Entonces, un poco culpable por dejarme seducir por las ficciones ajenas, dibujo distraídamente una mesa en un papel y le pongo un niño debajo. El niño debajo de la mesa. Dos niños debajo de la mesa. Vamos a probar el pincel nuevo. Le hago unas manchitas muy graciosas a las patas de la mesa. Agoto la tinta del pincel dibujando un árbol; luego un payaso muerto con el pilot. Si supiera escribir poesías escribiría una para el payaso muerto. Me invento un Ron Soloz que se atreva a intentarlo. Me escribe veinte disparates y se los ilustro con esa seguridad que te da que el cliente sea inventado y no tenga pensado pagarte. Discutimos. Lo dejo solo en una carpeta, triste como su payaso muerto o como ese señor de gabardina que pasea tontuno por el bosque, sin nada por debajo. Dibujo al señor tontuno de la gabardina y pienso en qué poner en su camino para que no se aburra y que no parezca que anda esperando la muerte y se me ocurre que de alguna manera se podrá meter en el mismo paquete a los niños que acechan bajo la mesa, al payaso muerto, al poeta inventado, al hombre triste y , por qué no, a un perro muerto, y transformarlo todo en otro entretenimiento tontorrón para alguien que acaba de terminar un corto de animación, una cena para trece o una pared de ladrillos.