lunes 23 de noviembre de 2009

COMO LOS SAPOS CIEGOS IMPRESO




Pues este mes he publicado varias viñetas en el TMO 106 y le Potaje 28. El TMO lo podéis conseguir en cualquier tienda especializada de cómic o en su blog y le Potage es catalana y gratuita y la podéis leer on line en su blog, a parte de en su edición impresa. Esto lo pongo porque se lo he visto hacer a otros autores y yo no voy a ser menos. En cuanto publicamos en papel hay que restregárselo a todos los que piensan que un webcómic lo hace cualquier imbécil, no porque sea mentira, sino porque la gracia está en que cualquier imbécil pueda hacerlo.

sábado 21 de noviembre de 2009

UNA ENSAIMADA EN LA CABEZA



¿Cómo llega alguien a hacerse la raya encima de la oreja para dejar un largo mechón que tape su calva? Cualquiera puede pensar que una persona que hace eso es un demente. También están los que revuelven el pelo de los lados hacía el centro intentando que el efecto sea casual. La raya en la nuca con un largo mechón hacia delante ya es una rareza casi imposible de ver. ¿Realmente están mal de la cabeza estas personas y necesitan tratamiento? La respuesta es no. Ellos son calvos pero no saben que lo son…solo ven lo que quieren ver; necesitan a alguien que les guíe hacia la luz. De alguna manera, están pidiendo ayuda con su terca actitud. Todo empieza cuando la alopecia es incipiente y muy leve. Nadie se acuesta con pelo y se levanta a la mañana siguiente calvo; si fuera así, os puedo asegurar que a nadie se le ocurriría dejarse crecer esos mechones chiripitifláuticos que cubren sus cabezas. Lo que ocurre es que el proceso es lo suficientemente lento como para que nadie advierta lo que está ocurriendo. En principio van dejando de cortarse el pelo de arriba sin que ello llame la atención, porque todavía no ha caído lo suficiente. La raya se va desplazando poco a poco en un desesperado intento por cubrir las faltas. Muy poco a poco. El peluquero, si es de ley, intenta corregir la posición de la raya pero el cliente vuelve cada vez con ella más baja. Los que se empujan el pelo y lo revuelven hacia el centro consiguen normalmente un efecto más natural, pero tarde o temprano llega el momento de la verdad y se convierten en calvos inconfesos. ¿Por qué, os preguntaréis, su familia no les advierte de lo que ocurre? ¡La familia tampoco quiere ver sus calvas! Si alguien puede ayudar a estos calvos en pena es un nuevo amigo o un nuevo peluquero. Solo hace falta tacto y una media de 4 cortes de pelos para llegar al final deseado: Un corte de máquina al 2 o al 0 y unas patillas juguetonas. Es necesario derrumbar psicológicamente al cliente con comentarios despectivos hacia los tipos que hacen ensaimadas de mechones largos sobre sus calvas, que si hay que ser retrasado mental para hacerse eso en la cabeza, que si es que no tienen madre, que si se dieron con un columpio cuando eran pequeños… Les dices que ellos no están todavía en ese extremo pero los dos sabéis que sí. Les sueltas un desalentador “a ti todavía te cubre algo” o “todavía libras” y en seguida instaurarás en su cerebro acomplejado la promesa de una nueva vida con una calva digna.


CRETINOLANDIA



Como mis amigos de Cretinolandia ya han recordado mi presencia en el mundo 2 veces y es de bien nacidos ser agradecidos, os explico a mi manera lo que podéis encontrar en su compleja red de cultura extrema. Son varios socios que parecen intervenir sin orden ni concierto dándole al blog un ritmo muy dinámico y convirtiendo cada entrada en un bombón de los de Forrest Gump. Además, dibujan tebeos de verdad (con hojas impresas, de esas que huelen cuando metes la nariz), parecen simpáticos, nunca hemos intercambiado insultos ni nada que se le parezca y así seguiremos hasta que llegue la noche más larga.

viernes 20 de noviembre de 2009

NÚMERO 22


Aquí está el número 22, que trata de las partículas elementales, la muerte, la crisis, la locura, las albóndigas y el amor.

jueves 19 de noviembre de 2009

mocosa



Mario y yo estábamos un Sabado de madrugada en la barra del bar con un aburrimiento de la hostia y media castaña, cuando apareció la rubia aquella de las piernas largas. Le dio dos besos a Mario y y le habló mucho rato echándole el aliento en la cara y rozando sus pestañas con las de él y por consiguiente también sus tetas. Yo ya me veía terminando la noche como un borracho solitario de esos que provoca un vacío de varios metros cuadrados a su alrededor, pero Mario se mostraba indiferente como si se la acabara de chupar la Pataki. La chica se fue sin comerse un rosco y yo le pregunté a Mario a qué se debía tan extraña actitud, teniendo en cuenta que si no fuera por Internet no hubiera visto un coño en su vida:

“Na, no sé que me pasa con esa tía, pero fue vecina mía cuando éramos críos y andaba siempre con un moco colgándole hasta la barbilla y también le costaba mantener la lengua dentro de la boca. Además casi no sabía pronunciar la erre y un día se cagó en clase. Esto fue en Parvularios pero su imagen quedó tan deteriorada que ya nunca pude verla con buenos ojos.”

Sin comentarios. son 4 0 5 páginas

martes 17 de noviembre de 2009

SOBADOR DE MOTORES


Seguro que no soy el primero que cuando el coche decide pararse sabe inmediatamente que lo único que puede hacer es llamar a la grua; no obstante, abro el capó, salgo del vehículo, levanto el capó, miro el motor, asombrado de lo bonito que es y de que todas esas piezas sirvan para algo, toco las cosas, miro el aceite, aprieto los labios, frunzo el entrecejo, sacudo la cabeza, pongo los brazos en jarra, toco todas aquellas piezas que tienen grasa, muevo los cables y le grito al copiloto: ¡ intenta arrancarlo, a ver si ahora…! Como no hemos hecho nada, lo mas probable es que no arranque, pero si arranca por un casual, al volver a dentro le explico al copiloto “na un cable que se había soltao, menos mal que entiendo algo de mecánica que si no ya no llegamos ni a la cena”.

domingo 15 de noviembre de 2009

JAVI GUERRERO, PELUQUERO DE CABALLEROS

Por supuesto que en mi peluquería hablamos de fútbol, de política y de mujeres. Mi frase estrella es que el Sporting no necesita estrellas sino ser un equipo bien ensamblado, y al decirlo hago un expresivo gesto con los dedos de las manos encajando una en la otra; pero muchas veces las conversaciones derivan en temas que nadie andaba buscando pero que consigo introducir con sutiles vueltas de tuerca. Así, el otro día estuve hablando con un niño de 11 años sobre la posibilidad de la vida después de la muerte e incluso la negación de la última. ¿Qué cómo habíamos llegado a eso? Pues porque el periódico decía que el acelerador de partículas que iban a poner en funcionamiento en Suiza iba a crear un agujero negro que se iba a comer el mundo enterito en no se cuantos nonasegundos. El niño, que viajaba (esa misma semana en que se pondría en marcha el armatoste) a pasar unos días a Suiza, se puso a llorar un poco, al explicarle yo que él sería el primero en caer, pero luego se repuso demostrando una gran entereza y comenzó a preguntarme sobre la muerte y esas cosas. Yo intenté arreglar el susto que se había llevado explicándole una teoría rarísima pero que funcionaba como la maquinaria de un reloj en cuanto a lógica. Era algo así como “¿En qué se parece un caballo a un triángulo?” pero mucho más consistente, que nos llevaba a la inexistencia de la muerte y a una repetición eterna de las circunstancias, gracias a que el tiempo en realidad no existía porque un científico Somalí acababa de demostrar, entre otras cosas, que la teoría de la relatividad era falsa y que el tiempo es un concepto erróneo e inútil. El chaval pareció contento y mi teoría, que yo aseguraba sacada de una prestigiosa revista científica, no le prometía angelotes sin sexo ni infiernos ni limbos, sino un ciclo que se repite sin principio ni final, lo cual era bastante tranquilizador para él y turbador para mí. Por otro lado, un día, un cliente joven y otro entrado en años que esperaba su turno, después de leer en alto el último un titular del periódico sobre un turista arrestado por fotografiar niños desnudos en la playa, empezaron a marear la perdiz con lo de la pedofilia y toda esa mierda y yo, para desviar la conversación de tan feo asunto, decidí ir acércandola hacia otras depravaciones que por lo menos no eran delictivas porque no había víctimas, como la del sado- masoquismo y la coprofagia y todas esas cosas con golpes, heces y orina. El joven resulto ser como un bombón de los de Forrest Gump y saco un video de su móvil en el que unas tias muy buenas se cagaban en la boca mutuamente, y a todos nos sorprendió que estuvieran dispuestas a hacer semejantes porquerías con esos cuerpos y esa juventud que exhibían. El caso es que, llegado el momento, yo dije la arriesgada frase del millón, la del chiste que veréis si picáis en la imagen , y el cliente viejo dijo: “joder, como han cambiado las conversaciones de peluquería” y los tres nos descojonamos un rato. Claro, en el chiste es mucho más gracioso porque esta sacado de contexto y una frase como esa sin la cadena de ideas que llevaron a ella y expresada por un peluquero mientras trabaja en la cabeza de un cliente que no sabemos de que palo va, ya es graciosa de por sí. ¿Entendéis la dinámica del humor, o de mi humor? Las palabras clave son: FUERA DE CONTEXTO, INFORMACIÓN OMITIDA y PREVISIÓN DE LA ASOCIACIÓN DE IDEAS DEL LECTOR. El chiste es una estocada al pensamiento lineal del lector, que, basándose en su experiencia y conocimientos, calcula una cadena de acontecimientos y asocia unas situaciones con unos comportamientos que son previsibles para él. La risa ante el chiste no es más que una demostración de sorpresa ante algo que no amenaza nuestra integridad física pero si la intelectual, porque nos obliga a volver a reconstruir la realidad que el cerebro había creado para nosotros. De ahí que el humor provoque en muchos casos enfados, denuncias y juicios morales hacia el que lo crea. Cuando alguien se lleva las manos a la cabeza ante un chiste que considera inmoral lo que está ocurriendo la mayoría de las veces es que la sorpresa ha provocado desconcierto en vez de risa, además de tocar algún tabú adherido al subconsciente del ofendido, que pierde la capacidad de razonar. Una prueba del poder turbador del humor y el factor sorpresa es que casi todos los que han leído mis páginas opinan que soy un autor escatológico. Os propongo una cosa, leed todos los números de los Sapos Ciegos y contad las groserías y contenidos sexualmente explícitos que encontréis. Os llevaréis una sorpresa. No ocupan ni la cuarta parte del contenido total publicado hasta ahora. Lo que ocurre es que la grosería y el sexo fuera de contexto tiene una bis cómica tan grande que nos hace olvidar todo lo demás.
CACACULOPEDOPIS sigue funcionando.
Y se me ha vuelto a ir la olla.
El café; le dije descafeinado, cojones; ese sucio camarero descerebrado y cejijunto al que le suda el bigote lo ha vuelto a hacer.