martes, 24 de marzo de 2009

CABEZA CON DOS CORONILLAS





A veces vienen clientes con dos coronillas que no saben que tienen dos coronillas. Nadie se lo ha dicho y a lo mejor tienen 30 o 40 años. Esto es una prueba de lo poco dados que somos a examinarnos las coronillas unos a otros. Suele venir a cortarse el pelo un niño de unos once años con dos coronillas. Es un niño muy serio pero de conversación agradable, parece tener ciertas inquietudes sobre el principio y el final de la existencia y cosas así, el origen del universo y la posibilidad de que el fin del mundo le pille en la flor de la vida…Me cae bien. El otro día, dada la madurez de que hacía gala, decidí hacerle saber que tenía dos coronillas y lo que eso significaba:
-Pues verás, lo de las dos coronillas tiene que ver con el desarrollo embrionario, se ve que cuando te estabas gestando hubo un momento en que quiso formarse otro embrión, un hermano, por así decirlo. El caso es que, por alguna razón, en el momento en que lo que debería ser la cabeza comenzó a escindirse en dos, hubo una especie de recesión, quizás el otro embrión se atrofió y es bastante probable que todavía se encuentre dentro de tu cuerpo, en el cerebro, como una especie de quiste peludo con dos pequeños ojitos y quizás algún diente asomando, que, sin dejar de ser un individuo, no es independiente y necesita parasitar de tu cabeza los jugos cerebrales y los pensamientos para subsistir. Es como un hermano pequeño solo que no puedes jugar a nada con él…De ahí las dos coronillas. Una es de él.
Se quedó callado, mirándome con los ojos muy abiertos.
-¿Tu te has fijado si a veces oyes como voces o gruñidos en tu cabeza?
El niño resultó ser más impresionable de lo esperado ( ¡joder, y yo que pensaba que le iban las ciencias! ) y empezó a llorar muy suave, sin hipo ni nada, solo lágrimas en los ojos. Rápidamente rectifiqué, le explique que estaba de broma y le aconsejé que cultivara su sentido del humor, que no solo de predicciones apocalípticas vive el hombre.
Pues no os lo vais a creer, el otro día me lo encontré en la parada de autobús y el chaval estaba hablando solo. No pareció advertir mi presencia y siguió con su conversación: eh…sí, sí…bueno…díselo tú, decía, mirando fijo a un punto en el infinito.
Oye, se me pusieron los cojones de corbata durante unos segundos hasta que reaccioné y advertí que tenía un chisme de esos manos libres para hablar con el móvil. En realidad me llevé una decepción, porque me hacía ilusión haber acertado con lo del pequeño monstruo peludo parasitando en su cerebro.

6 comentarios:

Rebeca dijo...

ja, ja! Ay Javi! entre lo de hacer fotos a los niños en el parque y esta forma de asustar a los más pequeños empiezas a convertirte en un peligro público.

javiguerrero dijo...

Na. les vienen bien unos sustos de vez en cuando. pa que no se piensen que la vida va a ser siempre un camino de rosas.

sandra conejeros dijo...

oh!!! primero, que buen relato... tu forma de escribir me da la idea que estas aca al lado contandome la historia!!!!
segundo, primera vez en la vida que escucho que alguien tiene dos coronillas! wow! muy agradable tu blog, volvere...tenlo por seguro, pero ahora te dejo, voy corriendo a buscar dos espejos para ver cuantas coronillas tengo, quizas esa la explicacion a cierta voz que escucho a veces..jeje!

saludos+abrazo

Antónimo dijo...

Hola, yo tengo doble coronilla. Creo que somos un 0,1% de la población. Aunque el origen es embrionario, no tiene que ver con el desarrollo de fetos siameses. Creo que es más una desorganización de parte de las células del ectodermo que luego se hace visible con el crecimiento del pelo.
No metas miedo a la gente, a ver si van a pensar que somos "x men" y nos van a dar caza.
xD
Buen relato.

Anónimo dijo...

Que man tan estupido ... madure peluquero de mierda

Anónimo dijo...

Eres un pelotudo !!! Si no te gusta simplemente no entres, no leas, se acaba !!!