lunes, 10 de noviembre de 2014

Understand your mother





—¡Vaya janfri! —dice riéndose uno de los chavales del asiento de al lado, en el autobús.


Se ríen los dos.


Siguen hablando. Vuelven con la expresión. Doy por sentado que aluden a Humphrey Bogart, pero no entiendo la asociación entre lo que puedan estar describiendo y el actor.


—¿Me permitís que os haga una pregunta? ¿Qué quiere decir eso de janfri? Supongo que es por el actor, pero no entiendo muy bien en qué contexto lo usáis?


—¿Qué actor? —dice uno.


—¿Qué es contexto? —dice el otro.


—Digo que qué significa janfri, que para qué se usa.


—Vaya janfri, tío —dice uno. Se ríen los dos.


Me quedo mirando de una manera que no deje lugar a dudas. Me bajaré con ellos y los seguiré si es necesario, pero no me iré sin una respuesta.


—Vale, se usa para todo, como “vaya jarto”. Si uno hace o dice alguna pijada se dice “vaya janfri”, pero si hace o dice algo guay también.


—¿Y no tenéis ni repajolera idea de si tiene que ver con el actor?


—No, es como jarto.


—Joder, los chavales de ahora andáis a uvas.


—A uvas, dice, vaya janfri.


—Sí, que estáis como maniegas.


—Como maniegas, dice, vaya jarto.


Se levantan y se bajan. Menuda mierda. Me ha cabreado que usen esa expresión y no sepan ni de dónde viene. La de jarto puedo asumirla como buena, pero ¿“vaya janfri”? Anda y que les den por el culo. Me bajo en la plazuela. “Vaya janfri”. Veo  a unos chavales de aspecto y edad similar y me dan ganas de reventarle los dientes al que va sonriendo. Darle con el bastón una y otra vez hasta que no le quede ni un diente en la boca. Pisotear su cráneo hasta que se le salgan los sesos por las orejas: “¡¡VENGA, HIJO DE PUTA, DILO AHORA ¿TE PAREZCO JANFRI AHORA O ME VES MÁS BIEN JARTO?!!”.


Golpeo una papelera con el bastón con furia y una vieja con abrigo violeta y un perro se me quedan mirando desde la otra acera. Entro en el Toma 3, un bar librería, y pido un vino. Hay juguetes y chorradas retro en las estanterías. Me llama la atención una. Es un spray para el aliento:


UNDERSTAND YOUR MOTHER, pone. PIPPERMINT FLAVOR. BREATHSPRAY. 
—¿Qué es esta mierda? —le pregunto de una manera un tanto seca a una chica con la que hablo a veces.


—Pues es un spray para el aliento.


—¿Pero qué pone aquí?—señalo lo de la mother.


—Entiéndete con tu madre, viene a decir.


—¿Pero cómo...?


—A ver —me lo coge y traduce el reverso—. “Por fin, un discreto spray para el aliento que te dará respuesta a uno de los mayores enigmas: Tu madre. Me llamo Dana Wyse y como científica, madre e hija que soy, sé que entender a una madre es más difícil que entender física cuántica, por eso he invertido tres años de investigación y más de un millón de dólares de mis ahorros en este proyecto revolucionario. ¿Los resultados? ¡Os contaré! Jamás me he sentido tan cerca de mi madre como ahora. Acabamos de volver de una excursión juntas por las Islas Galápagos. ¡Qué divertido!”


—¿Pero qué mierda es esa? ¿Si te echas el spray en la boca entiendes a tu madre? ¿No tendría que ser un spray para las orejas?


—A lo mejor es para que tu madre se lo eche en la boca.


—¡¡PERO CÓMO VA A SER UN “DISCRETO” SPRAY SI SE LO TIENES QUE ECHAR A ELLA EN LA BOCA, JODER, SE DARÁ CUENTA DE QUE ALGO RARO ESTÁ PASANDO!!


La chica me hace un gesto apaciguador con la mano y no contesta. Puede que la haya asustado. En realidad no tenemos tanta confianza como para que me aguante la ira.


—Estoy hasta la polla de todas esas mierdas retro que les gustan ahora a los snobs o hispters o gafapastas o como se les llame ahora —digo, pretendiendo disculparme.


Sonríe y se pone a enredar con el smarthphone acercando demasiado los ojos.


Miro el chisme.


—¡¡ME CAGO EN DIOS, ES QUE NO LO ENTIENDO!!


 La chica no contesta. La conversación se ha terminado.


Apuro el vino y voy a la Revoltosa, el otro bar librería que hay unos metros más allá. Tienen programada una película: “Los siete psicópatas”.


—¿De qué va la peli? —pregunto.


—No estoy seguro, sé que unos quieren secuestrar a un perro.


—¿Secuestrar a un perro, y se llama “Los siete psicópatas” y es subtitulada?


—Sí.


—¡¡A LA MIERDA!!


Camino por el muro y esquivo a un par de conocidos temiendo que al pararme a saludar comiencen a sonreír y hablar una lengua extraña. Me iré a casa y me quedaré allí esperando que todo sea un mal sueño y mañana cuando me levante todo haya vuelto a la normalidad.


Enciendo la tele. Echan Casablanca en TCM.


—Siempre nos quedará Paris —dice Humphrey Bogart.


—¡¡VAYA JARTO!! — le responde Ingrid Bergman.


Estoy empezando a asustarme. 


jueves, 6 de noviembre de 2014

Brandenburgo y Burroughs


—En cuanto  llegues a casa haces un pis y a cambiarte rápidamente, que si no hoy no se juega con la wwe —le dijo la madre al niño.
—Acabo de hacer pis, mamá.
—Da igual, pues lo haces otra vez.
—Y no tengo ganas de jugar con la wwe.
—¿La vamos a tener ya, tan temprano? A mear, a cambiarse y a jugar con la wwe.
—Es que estoy justo ahora terminando con “El almuerzo desnudo” y ardo en deseos de sentarme en el viejo sofá y sumergirme en la lectura, bien acompañado por los acordes juguetones de los Conciertos de Brandenburgo.
—¡¡Te doy una patada que te arranco la cabeza!! ¡¿A tu madre, le vas a decir tú “acordes juguetones”?!
El niño se soltó de la mano de la madre, corrió hasta la esquina, se volvió y gritó:
—¡¡BRANDENBURGO Y BURROUGHS!!
—Yo no sé qué voy a hacer con este niño, la verdad —le dijo a la frutera que fumaba en la puerta.

lunes, 22 de septiembre de 2014

YO SIEMPRE FUI UN USAIDER

 
 Foto de Alejandro Nafría


Entrevista de “Cómo los sapos ciegos” a Javi Guerrero con motivo de la reciente publicación de “El baile de las moscas Silvia-Mira qué tonto”

CMSC: En “Mira qué tonto”, el libro reverso de “El baile de las moscas Silvia” pareces repasar los episodios más grotescos de tu vida. ¿Tratas quizás de exorcizar demonios o de limpiar tu experiencia vital de impurezas?

JG: Yo siempre fui un usaider, y al echar eso pa fuera me siento más prístino.

CMSC: En muchas de los relatos te dejas ver como un borracho ridículo, un tanto chaplinesco, ¿es esa la imagen que tienes de ti mismo?

JG: Yo siempre fui un usaider, y al echar eso pa fuera me siento más prístino.

CMSC: ¿Te has preparado esa frase y la vas a repetir a lo largo de toda la entrevista para no exponerte diciendo algo de lo que te puedas arrepentir?

JG: A que te meto una hostia.

viernes, 5 de septiembre de 2014

El baile de las moscas silvia y Mira qué tonto. Compra ahora.







10 €  envío incluido España











 Dos libros  sin dibujitos en uno:
“Mira qué tonto”, el libro reverso de “El baile de las moscas Silvia”, es una recopilación aleatoria de trocitos de vida que recuerdo como pequeñas performances surrealistas que enriquecen mi existencia sin haber hecho mella en ella, al igual que la visión de una gaviota despedazando una paloma o de una obra de arte bella y estúpida pueden grabarse con huella indeleble en la memoria sin ir acompañadas de conclusión alguna. Todo ello salpicado de esas encantadoras estupideces inventadas, destinadas a que el lector no acabe ensalivando las páginas mientras reposa su cabeza sobre el libro, sumido en un irremediable sopor.

“El baile de las moscas silvia” podría ser uno de esos relatos de iniciación de un adolescente a la vida adulta, pero el protagonista es demasiado hijo de puta como para hacernos brindar por la cándida adolescencia.
140 páginas
Tamaño A5
Encuadernado en rústica 
Prólogo de Jaime Poncela.