jueves, 26 de abril de 2012

¡¡COME PAN!!


Había quedado con mi Marisa a las 8 en el bar "La Moral", que es un sitio precioso con cuadros de payasos que conviven en las paredes con posters de pressing catch y un retrato de Belén Esteban susceptible de haber sido realizado por la mujer del dueño, que se encarga también de la cocina. El cuadro está hecho con amor y dedicación y tiene los brillos de las pupilas primorosamente pintados con dos pequeños brochacitos blancos. Se reconoce en seguida a la princesa del pueblo porque en letras bien grandes está pintada en mayúsculas la siguiente leyenda: BELEN ESTEBAN. LA PRINCESA DEL ¡¡PUEBLO!!.  Mi Marisa había quedado con una amiga a la que hacía tiempo que no veía y  le sugerí que era mejor que yo no fuera a la cita porque seguro que tenían muchas cosas que contarse pero lo cierto es que me dan mucho repelús las reuniones con antiguas amigas a las que no conozco porque se me quedan mirando con los ojos muy abiertos y esas bocas sonrientes llenas de dientes, como esperando que despliegue mi simpatía de primera toma de contacto. Allí estaban las dos; mi Marisa de espaldas y la chica de frente a la puerta. Cuando me vio entrar pude detectar como una especie de rictus de terror y la oí susurrar, con mis superorejas: "Ay, Dios mío, viene hacia aquí". Marisa ya me había advertido que su amiga tenía una especie de fobia hacia las personas que le daban asco y se me ocurrió pensar que detrás de mí había alguna persona de esas características. Detrás de mí no había nadie y cuando hice el ademán de sentarme con ellas la chica se puso a mirar al suelo con una especie de tensión psicótica. Marisa nos presentó pero la chica estaba paralizada y de repente comenzó a emitir una especie de hipo muy mecánico y casi forzado. Marisa y yo nos miramos y, después de hacernos un significativo gesto que solo nosotros conocemos y que consiste en mover las orejas yo y sacar la punta de la lengua ella, me levanté  para irme asegurando que se me habían olvidado las pastillas de la alergia, pero antes me metí en la boca uno de los pinchos de tortilla y después de masticarlo un poco me  saqué de la boca el bolo alimenticio y lo coloqué en el plato junto a los otros pinchos."¡¡SE PASARON CON LA CEBOLLA!!", dije, y me di la vuelta y me fui.
En el bar "Bromas" había dos tipos patibularios tras la barra que me miraron como si estuviera invadiendo su territorio. Era un sitio oscuro de paredes desnudas y unas escaleras que descendían hacia las mazmorras donde estaban hacinados los cadáveres de los clientes despistados que entraban en el local. Me puse mis gafas de montura amarilla y cristales anaranjados para que todo me pareciera más amable y pedí un vino. Emergió entonces de las  escaleras un tipo con  la cara grandota, los ojos juntitos, la frente diminuta y una oreja desabrochada y la otra no. Se puso muy cerca de mí:
- Estoy como la pija de un mono señor, ¿me invita a una cerveza?-  me dijo.
-...
- Acabo de salir de manicomio, señor, estoy como la pija de un mono ¿me invita a una cerveza, señor? Estoy como la pija de un mono y me encerraron porque le corté el cuello a mi hermano que siempre se comía las patatitas a pesar de llevarme solo 1 año. ¿Me invita a una cerveza, señor? Se pensaba que se podía comer todas las patatitas él solo porque me llevaba un año y era mayor pero yo soy más grande que mi padre y le corté el cuello. ¡¡Come pan!!, decía ¡Come pan!.
-...-Yo no decía nada
-¡¡come pan!!, decía , y no me dejaba coger de la bolsa de las patatitas porque se pensaba que al ser mayor que yo tenía más derecho que yo a comer las patatitas ¿me invita a una cerveza, señor?.
-Si vienes conmigo te puedo presentar a una señoritas que invitan a cerveza.
"¡Come pan!" , repetía entre risas el hombre de la mazmorra mientras nos encaminábamos al bar "La Moral".

5 comentarios:

Hombre Malo dijo...

Me encantan las tribulaciones de Mariano... turbulenta inocencia... creo que las gafas de cristales naranjas son un gran invento.

javiguerrero dijo...

Eso , turbulenta inocencia, yo no lo hubiera descrito mejor. Y las gafas de cristales anaranjados son el mejor invento después de la luz eléctrica, según Mariano.

Kenit Folio dijo...

Buen relato, Javi.
Un saludo.

Don_Mingo dijo...

Jajaja, es una historia real!? En qué porcentaje?

javiguerrero dijo...

Gracias, Kenit. Don Mingo, casi todas las historias de Mariano y Marisa tienen un poso de realidad. Cogemos algo de aquí y algo de allí y lo pasamos por el cerebro desajustado de Mariano y ya está. Las tías estúpidas que creen adivinar personalidades demoníacas en la gente que les desagrada físicamente o que simplemente no encajan en su casa de muñecas, existen, el bar patibulario también(muy cerca de mi casa, un día entré con mi familia y volvimos a salir con las mismas porque nos miraron como si estuviéramos tentando a la muerte), el descerebrado que intenta asustarte y acabas asustándolo tú a él...No sigo.