martes, 19 de abril de 2011

UNA AMIGA HOLANDESA.


La amiga holandesa de Marisa viene un par de veces al año y se van por ahí solas a ponerse hasta las cejas y a comportarse como putas durante toda la noche. He de reconocer que las mujeres borrachas me ponen como una moto y saber que a eso de las siete de la mañana iba a tener a dos en casa apestando a alcohol no me dejaba ver la tele ni leer ni nada de nada porque la sangre se me iba a la polla y estaba todo el tiempo hurgando debajo del pantalón. No es que esperara que con la curda se les ocurriera entrar en la habitación con una litrona de cerveza y sentarse sobre mi cara, pero ya digo, cuando pienso en mujeres borrachas me gusta imaginar esas porquerías. La amiga holandesa no es holandesa sino de Tineo, de un pueblo que se llama Moraos, y ella le hace honor al nombre allá donde va (no sé si fuera de mi tierra se conoce la expresión "pillar un morao" ni sé si se conoce la expresión fuera de mi barrio porque viajo poco). Lo que pasa es que la mujer trabaja en Amsterdam porque la vida es así y aunque nazcas en una cuadra de un pueblo de Asturias, rodeado de estiercol, 30 o 40 años después puede ser que te encuentres en Canadá de mamporrero o en Holanda dando clases de Español o incluso puede que te hagas con una cadena de restaurantes gallegos en Texas o en Moscú y te salga el dinero por las orejas. El caso es que me fui a la cama temprano y estuve toda la noche medio despierto, con la polla llena de sangre y soñando con borrachas violentas y descontroladas; soñando con mi Marisa y su amiga holandesa borrachas, violentas y descontroladas. Entraron susurrando, las hijas de puta. Se abrieron unas cervezas y se pusieron a charlar y reír en bajito. Una hora más tarde seguían con sus risas emputecidas por el alcohol y el tabaco y pensé que sería buena idea cascarme una paja en la cama con mi mano buena. Cuando te vas a correr es una risa porque la mano y la pierna pléjicas salen disparadas como movidas por un resorte incontrolable y la mano te hace un tembleque así como si llevara una pandereta. Cuando bostezas también ocurre lo mismo y eso me ha hecho pensar durante horas en la extraña conexión que hay entre el aburrimiento y el orgasmo, que trasmiten la misma orden a la extremidades dañadas. Después de desahogarme me quedé un rato escuchando en silencio y como parecía que abrían más cerveza y hablaban de la infancia supuse que aquello se iba a alargar hasta más allá de las 9 de la mañana y decidí salir desnudo de la habitación y sacar la aspiradora, porque a mí los domingos lo que más me gusta es levantarme temprano y aspirar toda la casa en pelota picada.
¿Qué?
Pues claro que se les jodió la fiesta.  
En la imagen de arriba, un dibujito que hice hoy de un hemipléjico en el bosque y en la de abajo, una de dos páginas con protagonista abstemio y gilipollas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Cuando te vas a correr es una risa porque la mano y la pierna pléjicas salen disparadas como movidas por un resorte incontrolable y la mano te hace un tembleque así como si llevara una pandereta. Cuando bostezas también ocurre lo mismo y eso me ha hecho pensar durante horas en la extraña conexión que hay entre el aburrimiento y el orgasmo, que trasmiten la misma orden a la extremidades dañadas."

Por poco me muero de risa con esto Javi. ¡Qué grande! Yo me pongo "to morao" leyéndote. Un saludo.

Andalú

Anónimo dijo...

Me hubiese gustao tanto poder ayudarte en la faena, machacar esa polla...Uffff.
¡Qué vivan las pajas! Y l@s pajer@s.