miércoles, 31 de marzo de 2010

COMO LOS SAPOS CIEGOS Nº 31


Este número tiene muchas cosas, así que prescindo de ennumerar de qué va. Pero nada que ver con la semana santa, ni con la sábana santa, ni con autoflagelaciones místicas y encapuchados espantosos . A mi me hizo gracia el del camarero tonto. En serio. Vaya risa. Y creo que después voy a estar de vaciones cuatro o cinco días. Sin ordenador, sin móvil, con mis crucifijos, mis clavos, mi látigo y mis cadenas.

martes, 30 de marzo de 2010

NIÑOS FOLLANDO

Si has llegado hasta aquí usando las palabras clave NIÑOS FOLLANDO, a lo mejor eres uno de esos imbéciles que de pequeño se empalmaba con las bragas de Heidi y de mayor también. Si es así deberías saber que lo suyo es que los niños se dediquen a jugar y a estudiar y no a trabajar en la mina ni ha participar en sesiones de ponografía ni a chupar pollas, por mucha hambre que tengan, así que deberías buscar salida a tus fantasías en los cómics japoneses o cogerte unos videos de CHICHO TERREMOTO, que se pone como una moto cuando ve las bragas de no se quien pero, como eran dibus para niños, en vez de sacarse la polla jugaba al baloncesto.
Ya llegó otro amigo tuyo a una entrada de mi blog que se llamaba "LOS NIÑOS DE MI PUEBLO JUGABAN A FOLLAR EN VEZ DE A LOS MÉDICOS" mediante el uso de esas palabras clave en concreto (las que dan título a este post), algo que descubrí buscando los enlaces a los sapos ciegos en google; es por eso que me dio por publicar esta entrada, pese a que el cartel de la campaña que lo ilustra me parece feo y el lema un tanto pueril ("golpear esas cibebusquedas").
Para contrarestar tanto mal gusto, Y SI NO HAS LLEGADO AQUÍ BUSCANDO PORNOGRAFÍA si no a reirte un poco, pica en la imagen de abajo, que te lleva derechito a una historieta mía en la que gana el bueno.


PD. Lo que puede ser inquietante es que el número de visitas se triplique con este post. Mañana veremos.





sábado, 27 de marzo de 2010

DOS O TRES CERDOS BORRACHOS CON CUADROS DE PAYASOS




Tenía el vino y el tabaco pero la tele no funcionaba así que llamé al 112 porque había un niño que parecía perdido en el portal de enfrente. Tenía una mochila gigantesca y se le veía nervioso. ¿Qué coño hacía un niño de unos 6 años con una mochila gigantesca sólo en la calle?. Me dijeron que mandarían una patrulla. Resultó que los policías que salieron del coche también eran niños de unos 6 años y me pregunté si no los habrían mandado para que no se pusiera nervioso. A lo mejor tenían una patrulla especial de enanos que se hacían pasar por niños para estos casos o algo así. Me metí casi un cuarto de litro de vino de un trago. Luego los enanos policías y el niño miraron para arriba y de otro portal salió otra niña de unos 6 años que se metió en un renault clio y se fue con él. Me concentré muy intensamente en lo que estaba pasando hasta que llegué a algunas conclusiones: Podía ser que los niños se hubieran hecho con el poder y yo fuera el único adulto vivo sobre la tierra; podía ser que hubiera bebido demasiado vino e incluso que estuviera completamente borracho; podía ser que no estuviera en mi casa del 3º D en Gijón sino en la de alguien que vivía mucho más alto y los niños no fueran niños ni los policías enanos. ¡Podía ser todo a la vez!. Me concentré un poco más. Decidí descartar la primera opción porque, vamos a ver, ¿quién había enseñado a conducir a la niña?. La verdad es que aquella no era mi casa ni por asomo, había cosas familiares, papel del culo encima de la televisión, botellas de vino vacías y llenas por todas partes, los ceniceros llenos, esqueletos de manzanas y huesos de costillas, olor a basura y a cerrado, pero no era mi casa porque las paredes estaban de amarillo y a mí jamás se me habría ocurrido pintar las paredes de ese color. ¡Y un cuadro de payasos!
Los polis enanos se fueron y el niño de la mochila se quedó. Decidí usar el teléfono y llamar a la última persona que recordaba haber visto esa noche. Tenía la boca seca. tuuuuuu....tuuuuuu:
-Por lo menos estás vivo hijoputa- me dijo la voz de Miguelito.
-Estoy en un sitio muy raro y creo que muy alto.
- Ya, estás en casa de mi hermana y mi cuñado.
-Yo no conozco a tu hermana ni a tu cuñado.
-Ahora sí, estás en Avilés. No intentes acariciar al perro. Y son las 12 del mediodía.
-....
-Venga, hasta luego, y no me preguntes más que yo tampoco me acuerdo...Es un piso 12.
Y colgó. Ajajá...Ahora todo encajaba.
Apuré el vino que quedaba y, depués de saltar al pitbull del pasillo, con mucho cuidadito y sin hacer ruido, abrí la puerta como un ladrón y me fui.
Al cruzar la calle me topé con el niño, que había crecido y ahora parecía alguien que esperaba a alguien .
Miguelito me enseñó unos meses después una foto de mis anfitriones. ¡Menudo par de cerdos borrachos!(y con cuadros de payasos)

jueves, 25 de marzo de 2010

LAS PELUQUERÍAS Y LA NOVELA NEGRA SE LLEVAN BIEN

-Joder qué invierno, que no se acaba nunca
Lo dijo casi antes de sentar el culo en el sillón, sin darme tiempo a ponerle la capa ni a preguntarle cómo lo quería, el gilipollas. Hice girar las tijeras en el anular como un revolver poniendo mi cara de palo y le pregunté por el corte de pelo
-Como siempre…Pero es que ni primavera ni otoño ni nada, menudo invierno de mierda.
-Pues yo no he notado nada- dije
- Joder, todo el invierno lloviendo, siempre lloviendo , siempre lloviendo y el frío húmedo que se te mete en los huesos…¡dice que no ha notado nada!.
- Pues a mí me parece que hemos saltado del otoño a la primavera casi sin enterarnos
- ¿Pero qué estás diciendo joder? No había pasado tanto frío en mi vida.
Le sujeté la frente con una mano y le puse la tijera en el cuello mientras le decía al oído, así, muy suavecito:
-Repíteme algo más sobre el invierno, te reto.
El tío estaba que se le salían los ojos de las orbitas, (qué risa)
-Quequequequé?
-No(pronúnciese como Anibal Lecter al responder a los planteamientos de Clarice sobre el asesino travestido). “Qué” no. ¿Cómo hemos tenido el invierno?
-…templado?
-no. Templado no. ¿Cómo hemos tenido el invierno?
- ¿No hemos tenido invierno?
-Así me gusta-, dije, y le metí la lengua en la oreja, humedeciendo la espesa mata de pelo que se cobijaba en ella.
Le solté, pero el tío seguía paralizado, mirándome con ojos como huevos y los huevos de corbata.
-Era broma tontorrón-, le dije ahora
Empezó a reírse y a relajarse (la risa es buena).
-Joder, me habías asustado ¿pero me vas a terminar de cortar el pelo sí o no?
- Claro coño, no te voy a dejar salir a medias.
-Ja ja, es que eres la hostia.
-Pero nada de invierno a partir de ahora
-JA JA JA…
PICAD EN LA IMAGEN, SON NO SÉ CUANTAS PÁGINAS QUE TIENEN POCO QUE VER, PERO HACEN GRACIA.

martes, 23 de marzo de 2010

LA FICCIÓN Y LA REALIDAD, JUNTOS DE LA MANO. UNA HISTORIA DE TERROR.


el cartel, enlaza con mi historieta de semificción
Comosellame, personaje ensangrentado

La noticia, pica y leela entera

Hace unos meses publiqué en el nº 24 de los sapos ciegos una historieta de humor inspirada en unos carteles que veía todos los días desde el autobús, en los que un gijonés con las facultades mentales claramente perturbadas denunciaba públicamente, mediante cartulinas pegadas a las persianas de su piso bajo, las torturas telepáticas a las que era sometido por una mujer con poderes mentales de Avilés. Hice una historia de humor, pero tenía preparado un final de humor negro en el que uno de mis personajes aparecía ensangrentado y con un ojo colgando de la oreja después de haberse cargado a la pitonisa. Finalmente usé ese dibujo de “comosellame”(el personaje que parece un plátano) ensangrentado para otra historia absurda en el número 29 de los sapos ciegos. Pues hoy la ficción se mezcla con la realidad, desprovista ahora de la vis cómica. La pitonisa real en la que me inspiré en su momento se debate entre la vida y la muerte, apaleada por el loco que, armado con un hacha y un mazo, me ha convertido en clarividente.
Si picáis en la imagen de arriba, tenéis la historia entera que publiqué.
En la del medio, la historia absurda que hice con mi personaje ensangrentado, meses depués de desechar una segunda parte de la anterior.
En la de abajo, la noticia, que enlaza con la noticia entera, publicada hoy en la Nueva España.
Una historia de terror, amiguitos, la realidad supera nuevamente a la ficción y materializa la historia gore que yo obvié.
¿Verdad que si leéis ahora mis dos historias seguidas, a sabiendas de lo ocurrido, cruzan la linea del humor absurdo y se pasan al negro más negro?

lunes, 22 de marzo de 2010

LAS PUTAS GAFAS DE DISEÑO

Le pedí al compañero de piso las gafas de diseño con montura azul para ir a la entrevista de trabajo. El trabajo consistía básicamente en pasarse las noches rascándose los huevos en un hotel de mierda. De niño nunca respondía cuando me preguntaban qué quería ser de mayor porque no sabía que existía un trabajo así, pero era eso justo lo que quería, por delante de payaso y-o abogado incluso. Pero estaba que daba asco de una borrachera muy larga que se había iniciado semanas atrás celebrando con una amiga la adquisición de un colchón visco-elastic de 1000 euros a pesar de deber 6 meses del alquiler y tener requisado el coche en el taller; y no me quedaba ropa limpia ni planchada, así que me puse una camiseta de Guinness y encima un abrigo muy elegante que alguien se había dejado allí y encima de la cabeza una gorra de bacardí, y en la cara las gafas de montura azul que hacían un bonito contraste con las mejillas coloradas y los ojos sanguinolentos. Y en la sien izquierda una gota perenne de sudor que no desaparecía nunca. Y el picor. Hacía meses que me picaba el cuerpo todo el rato y sin parar, de manera muy violenta. Me tomé tres o cuatro chupitos de orujo de hierbas para templar el cuerpo y caminé parando a rascarme de vez en cuando. Me rascaba los tobillos y entonces el picor se desplazaba a los huevos y me rascaba los huevos y el picor mudaba al cuello y me rascaba el cuello y el picor se esparcía por los huevos, los tobillos, el torso y las manos. Ni siquiera otros dos chupitos de orujo consiguieron calmar el picor.
La entrevista no era en el hotel, de allí me mandaron a las oficinas donde me atendió una psicóloga de recursos humanos. Se notaba que era psicóloga porque la sonrisa parecía que se le salía de la cara y me miraba a los ojos como si pretendiera que nuestros corazones se hicieran uno allí mismo y para siempre. Era de mi quinta pero estaba más buena. Desde la puerta del despacho pude ver unas piernas muy largas debajo de la mesa y enseguida me vinieron a la cabeza imágenes turbadoras en las que yo le practicaba sexo oral a cambio del puesto de trabajo, pero luego me di cuenta de que le faltaban unas gafas y un moño para completar la fantasía y deseché la idea.
-¿Qué tal? – me dijo
- De puta madre, ya no escucho las voces.
-…
-Es broma-, le dije, y se rió con esa franqueza simulada que se le da tan bien a esta gente.
Luego me preguntó por qué quería ese puesto y le expliqué que siempre había querido un trabajo así, desde pequeñito, mientras me rascaba violentamente los sobacos, los huevos, las axilas. Vi como seguía mis manos rascadoras con la mirada y me sentí en la obligación de explicarle el problema. Se lo expliqué.
-…Y casi siempre empieza por los huevos, pero ya hace tiempo que no se me quita hasta que no estoy beodo. ¿Tú crees que será algo de nervios o que estoy mal follao o alergia a algo? Porque en el último trabajo en una cocina me bebía la ginebra esa mala que usan los camareros para limpiar los cubiertos y parece que se me quitaba un poco, pero un día me dio un telele y se me quedo la boca torcida así (hice el gesto) y las manos crispadas así (hice el gesto) y en el hospital lo achacaron a un ataque de ansiedad y una enfermera me dijo que olía a vino a pesar de que ella tenía los dientes marrones y le apestaba el aliento; pero luego me fui a Córdoba una semana y dejó de picarme y después, al volver, fue poner un pie en Andorra y empezar a picarme otra vez, empezando por los huevos, como siempre y ahora, al entrar en el despacho, fue ver tus piernas y empezar por los huevos otra vez, pero muy violentamente, oye, y luego los sobacos, ya sabes…
Hubo un silencio de unos segundos o una horas.

Cuando entré en casa, el compañero estaba sentado comiendo macarrones con tomate.
Le tiré la gafas delante de su vaso de vino.
-Estas gafas son una mierda, solo a mí se me ocurre ir a una entrevista de trabajo con unas gafas de montura azul.
Y luego me fui a mi habitación farfullando “ñañaña…mierda de gafas…ñañaña”

viernes, 19 de marzo de 2010

COMO LOS SAPOS CIEGOS Nº 30


Hola amiguitos:El número 30 contiene un dardo envenenado, zoofilia, una nieta espectacular y un viejo senil, esquizofrénicos, autobuses y tres niñas listas. Y DANGEROUS MAN más pulcro que nunca.

miércoles, 17 de marzo de 2010

LO QUE SABÍA LA NIÑA DEL AUTOBÚS SOBRE EL CONDUCTOR DEL AUTOBÚS


Me levanté desganado un día y se me ocurrió crear una unidad terapéutica para alcohólicos. Solo alcohólicos. Los yonkis parecen subnormales y acaban robándote algo y los cocainómanos que los aguante su puta madre con sus acelerones y decelerones mentales. Un día, un amigo que se metía rayas hasta por las orejas me habló apasionadamente del privilegiado clima que disfrutamos en Asturias durante ¡45 minutos!, pero luego cayó en un largo letargo de dos horas, durante el cual se lamentaba, con una especie de letanía, de que el coche recién adquirido le hacía un "tikitiki" en el motor desde que se lo prestó a su ex. Y la pregunta es esta:¿ Las drogas, dependiendo de la clase que sean, atraen selectivamente a según que tipo de imbéciles o, por el contrario, los convierten en ese tipo de imbéciles provocándoles esas características que los definen a causa de las características que definen al tipo de droga? O, lo que es lo mismo: ¿El imbécil nace o se hace? Pero me voy del tema. Una unidad terapéutica para rehabilitar alcohólicos. Me subí al autobús con esa idea en la cabeza; un nuevo proyecto que arrojara una nueva luz sobre la tortuosa vida de esos putos borrachos que ensucian los bares, los despachos de abogados, las oficinas de recaudación pública, los servicios de radiología de los hospitales del mundo occidental, las cocinas de los asilos de ancianos y todo lo demás. El autobús iba lleno y una madre amorosa que sonreía en todas las direcciones sentó a su niña de 6 años a mi lado. Era una niña de estas espabiladas:
-Tienes un pendiente en la oreja – me dijo, y le dio un toquecito con su dedito para que se meneara. La madre no dijo nada, así que probablemente estaba separada y buscaba un hombre que la montara, utilizando como gancho a su hija de corta edad.
- Oye niña, ¿tú crees que a los conductores del autobús los apagan al salir del trabajo y los vuelven a meter en la caja o los dejan en una sala de espera haciendo como que conducen hasta que les vuelve a tocar su turno?- le dije, muy serio y mirándola con firmeza a los ojos.
- Están pegados al autobús con tornillos. Por dentro tienen maquinaria y cables que van directamente al motor y a las ruedas.- dijo la niña
- Vaya…
-Y el autobús lo dirigen con el pensamiento.
-¿Entonces para qué mueven el volante y cambian las marchas?
- Eso es para disimular, para que no nos asustemos.
- Jolines, con lo normales que parecen. Ya no vuelvo a subirme en un autobús, que me da miedo.
- ¡¡Pero si no hacen nada, tontorrón!!
Me quedé un rato callado y luego se me ocurrió otra cosa
- Oye niña, tú que pareces lista, quiero crear una unidad terapéutica para rehabilitar alcohólicos y no se como promocionarla, ¿Tú que opinas?
-¿Qué es un alcohólico?
-Borrachos
- Como el conductor del autobús, que siempre huele a vino y a veces parece que se va a quedar dormido.
- ¿Este conductor?
-Sí
- ¿Pero no está lleno de cables y hierros?
- Ay, Mama, vamos a cambiarnos de sitio que este señor está como una regadera.- dijo, y se puso a hacer pucheritos.
Joder, las mujeres son raras y misteriosas incluso antes de ser mujeres.
Ví por el retrovisor que al conductor se le cerraban un poco los párpados.
Tenía la cara bastante colorada.
Picad en la imagen, que es un chiste basado en una historia real, ocurrida en mi Andorra del alma.

lunes, 15 de marzo de 2010

UN ACTO CULTURAL PARA PEPE EL FERREIRO, PATOS FOLLANDO Y LA CHICA TRISTE




De vez en cuando me voy a Oviedo para hacer como que estoy de vacaciones en una ciudad desconocida y poner cara de turista interesado en todo, mirando intensamente los edificios y los bancos de los parques. A veces me paro delante de algo que me llama la atención y me sujeto la barbilla con los dedos pulgar e índice y digo “uuhmm” asegurándome por el rabillo del ojo de que alguien me observa. Si miras bien, ningún día será desperdiciado, aunque te pases 6 horas sentado en un banco comiendo pipas, te puede ocurrir que una chica pase por allí chupando el mango de un paraguas. ¿Que no? Mi recuerdo más intenso de mis únicas vacaciones en Bilbao es el de una chica que caminaba chupando distraídamente el mango del paraguas (¡chupándolo distraídamente!). Nunca más volví a ver a nadie hacer algo semejante pero estoy siempre alerta porque ahora tengo la cámara del móvil para inmortalizarlo y que nadie ponga en duda mi cordura. En Bilbao también vi una chimenea escupir fuego mientras cagaba en el vater de un restaurante de Sestao y una chica de un bar manifestó sentir envidia de mí al ver una flauta asomando en un bolsillo de mi mochila; le ofrecí mi flauta (yo no sabía tocarla, era un regalo para alguien) y le dije que se la quedara, pero dijo que no porque, al parecer, la chica me había adjudicado un espíritu aventurero del que en realidad carezco, al asociar la flauta y la mochila con una vida a salto de mata, en constante lucha con la adversidad, y era eso lo que envidiaba.
Pero ayer lo que hice fue ir a Oviedo con mi agenda de actividades un poco más planificada. Lo primero, un acto cultural en apoyo a Pepe el Ferreiro, a las 12 de la madrugada. Flautas, violines, poesías y cómicos. Luego me puse el sombrero de copa amarillo desplegable que llevaba en mi mochilita, porque iba a conocer a la salida a una señorita del internete, y ese es el complemento que uso para esas ocasiones. Me había olvidado la margarita de plástico para el ojal de la chaqueta pero me reconoció igual.
-Eres más guapa que en tu foto de perfil- le dije, adulador.
-teniendo en cuenta que en la foto sale una manzana no sé como tomármelo- (estas mujeres, siempre confundiéndome con sus astucias, solo por joder)
Me despisté un momento, centrando mi mirada en un niño que había 20 metros más allá. Iba con pantalones cortos y unas medias amarillas hasta las rodillas y peinada su ondulada cabellera amarilla de raya al medio. Agudicé el oído para ver si era extranjero. La madre parecía de aquí. Pobre niño; menuda camada de hostias debía llevar todos los días en el recreo. El caso es que, cuando volví en mí, mi cita a ciegas había desaparecido.
En el parque de San Francisco había patos y, mirando a los patos, una jovencita de lánguida mirada que parecía haber llorado alguna vez durante la última semana. Me acerqué disimuladamente, pasito a pasito y de lado, cual cangrejo despistado, mirando al cielo, mirando a los árboles, mirando a los patitos, mirando la hora, mirando mensajes en el móvil…Cuando estuve a la distancia adecuada dije, a viva voz:
-¿CÓMO HARÁN LOS PATOS PARA FOLLAR?
La chica no dijo nada y siguió en su papel de persona de lánguida mirada que ha llorado en la última semana.
- PORQUE DEBE SER COMPLICADO FOLLARSE A UNA PATA SIN USAR LOS BRAZOS.
- Y a un pez- dijo, sin mirarme. Y se fue.
A lo mejor no había llorado en la última semana y su mirada no era lánguida, sino que su cara era así.
En las imágenes, Un momento de la actuacion de la pequeña compañía de los nenos enormes, en el acto cultural; los patitos que sembraron mis dudas y uno de mis chistes de subnormales hablando con extrañas. Picad en el chiste que es muy gracioso.


sábado, 13 de marzo de 2010

EL NIÑO QUE APUNTABA MANERAS



¿Sabéis por qué en mi cestita de los lápices hay el mismo número de lápices ahora que hace 6 meses? Porque los niños son unos ladrones que me los roban con el consentimiento de sus padres. ¿Cómo voy a conseguir un millón de lápices gastados para mi catedral de lápices gastados si los niños se los llevan? Pero, aún en el caso de que mi intención no fuera hacer una catedral de lápices y solo los colocara en esa cesta a modo de instalación artística o como homenaje al montón de estupideces que han escupido en su corta vida ¿No tengo derecho a tener mi cestita de lápices a la vista sin que los condenados niños piensen que son piruletas y los cojan sin pedir permiso? De acuerdo, el otro día le di uno a un niño gitano de unos 10 años, muy simpático, porque, al preguntarme por ellos y yo explicarle mis motivaciones, se dedicó a colocarlos en posturas graciosas para que pareciera que había más. Dijo: ¡Ala, qué guay, los afilas antes de meterlos en la cesta! Los colocaba desafiando las leyes de la gravedad, haciendo equilibrios imposibles. Me emocionó el mimo que puso en la tarea y a punto estuve de regalarle una de las piruletas que tengo escondidas para los clientes vip si no fuera porque me cuestan 5 céntimos y el niño solo se corta el pelo cada seis meses. Luego ya no me pude resistir y tuve que ofrecerle una porque tuvimos una conversación en la que ya mostraba rasgos de genialidad. Lo decía todo mirándome a los ojos y abriéndolos mucho y era, en general, muy expresivo. Cuando le pregunté cómo quería las patillas me respondió :
- !AAAH, Patillas!, ¡cómo odio esa palabra!
- ¿Por?- , le pregunté.
- No sé, uf, patilllas, qué mal suena- puso cara de que alguien estuviera arañando una pizarra en su presencia- patillas, patillas, patillas, que palabra más fea, la odio. ¿Y tú cuánto ganas al mes?
- Joder no sé
- ¿Cuántos cortes al día?
- …
- Por lo menos tienes que sacar dos mil euros para tener un sueldo curioso, porque si no, paga autónomos, luz... ¿ el local es tuyo?
- Eh…no.
- ¿No me quieres decir cuanto ganas? Haces bien.
- …
- Bueno, ya está de puta madre, ahora hazme unas rayitas con la máquina y nos vamos cagando hostias.
Me pagó y cuando le ofrecí las piruletas me dijo que no le gustaban los dulces. Le di un lápiz que tenía fecha de diciembre de 2008 y me dijo que lo guardaría y me deseó suerte con mi catedral.
En las imágenes, un chiste de niños listos y mi cestita de los lápices.