jueves, 5 de julio de 2012

FE DE VIDA


Caixa Andorrana Seguretat Social
C/Joan Margall 3 AD500
Andorra la Vella
 Gijón, 4 de julio de 2012


ASUNTO: Envío de certificado oficial de fe de vida


El otro día advertí alarmado que no había cobrado la pensión  correspondiente al mes de Julio  y después de cagarme en dios y en la virgen varias veces decidí llamarles a ustedes y una chica con la voz monótona y amodorrada me preguntó si había enviado la fe de vida correspondiente al mes de mayo para que ellos pudieran saber que no estoy muerto  y sigo teniendo derecho, por tanto, a la pensión que me corresponde por mis años de trabajo en Andorra. Le dije a la chica que me había olvidado porque cuando se está vivo es difícil que uno tenga en su lista de gestiones prioritarias demostrar por escrito y por correo que lo está, ya que el mero hecho de tener que hacerlo dos veces al año, si nos paramos a pensarlo fríamente, nos acerca dos veces al año a la idea de la muerte. Cuando fui al registro civil a recoger mi fe de vida me pareció que la chica del mostrador me miraba intentando detectar algo que indicara que no estaba vivo sino muerto y por un momento temí que me tomara el pulso allí mismo o me colocara su espejito de maquillarse en el aliento o, mejor aún, que colocara su cabecita sobre mi pecho para escuchar mi corazón, pero se limitó a hacer un expresivo gesto que se me antojó como un “bueno anda, si él dice que está vivo, habrá que creerle”.  El certificado dice algo que corrobora mi sospecha de que la chica se quedó con alguna duda respecto a la posibilidad de que mi corazón latiera. Decía: “certificamos, siempre en calidad de presunción, que Javier López Guerrero está vivo”.
Dicho esto anexo el preceptivo certificado oficial de fe de vida correspondiente al mes de mayo de 2012, cuyo envío se había olvidado en su momento, con el objetivo de dar cumplimiento a la legislación vigente en materia de cobro de pensiones. Se solicita a la CASS la reanudación del pago de la pensión por invalidez.
Solo recordarles que su pequeña pensión me aleja de la indigencia y este mes, al faltarme esa pequeña gran cantidad de dinero, me he visto obligado a rondar los contenedores cercanos a los restaurantes donde conseguí recuperar en una ocasión media docena de costillas roídas probablemente sin demasiada avaricia porque el raspado de lo huesos me proporcionó carne para unas ricas croquetas. También unos yogures caducados con trozos de fresas algo enmohecidas. Luego apareció una chica, a todas luces rumana, con unos preciosos ojos de color aceituna y se puso a buscar también en el contenedor. Le dije que con esa carita podía meterse a puta o cajera y no era necesario que hurgara en los contenedores y me ofreció una paja a cambio de 5 euros, oferta que decliné porque no hacía ni diez minutos que me había masturbado en los servicios de la cafetería, donde una mujer joven había sacado su pecho para amamantar a su hijo y se había puesto colorada al notar mi mirada acariciando su pezón mientras el vino tinto se derramaba por mi barbilla. Quiero decir con esto que confío en que la burocracia del bello país que me acogió en su día y que es una segunda patria para mí, funcione con prestancia y tengan ustedes la gentileza de abonarme el mes de julio y los venideros hasta que en noviembre vuelva a demostrarles que estoy lleno de vida y de fe de vida y en la vida.
Atentamente
Javier López Guerrero

1 comentario:

Kenit Folio dijo...

Genial.
Que se mantenga usted muchos años vivo.
Un saludo.