Sigo experimentando. Bendito sea el photochó y las cámaras digitales.sábado, 26 de febrero de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
EL ASIENTO DE LOS DISCAPACITADOS

Marisa insistió en que nos sentáramos juntos en el autobús en vez de usar los asientos individuales de los minusválidos y los viejos. Yo refunfuñé un poco porque tenía ganas de hacer valer los privilegios adquiridos con la hemiplejia. En la siguiente parada se subió un tipo gordo aparentemente sano y se sentó en uno de los asientos reservados para tarados.
-¡¡MIRA MARISA, QUÉ CARA MAS DURA, SE HA SENTADO EN EL ASIENTO DE LOS HEMIPLÉJICOS!!
-Cariño, ese asiento es para personas con problemas diversos de movilidad, no sólo para hemipléjicos.
-Vaya, pues deberían poner uno para cada tara...
-¿Y por qué no pedimos al ayuntamiento que para cada linea pongan un autobús expreso para minusválidos?
- ¡¡¿PERO COMO ERES TAN ESTÚPIDA Y TAN SUBNORMAL?!! ¡¡LUEGO DICES QUE YO DIGO ESTÚPIDECES!!
Marisa se reía. No sé si os habéis dada cuenta, pero me estaba tomando el pelo. Le encanta provocarme porque yo siempre reacciono llamándola estúpida y subnormal y ella siempre se muere de risa.
Luego entró un síndrome de Down y después de colgarse de la barra del techo y balancearse un rato agitando los pies le ordenó al gordo que le dejara el sitio porque era para minusválidos. El gordo no quiso discutir y le cedió el sitio. Entonces sí que me cabreé. Con el gordo y con el subnormal.
-¡¡ME CAGO EN LA PUTA, ESE SITIO ES PARA DISMINUIDOS FÍSICOS Y HEMIPLÉJICOS NO PARA QUE SE LO REPARTAN LOS GORDOS Y LOS SUBNORMALES!!-,grité, mientras avanzaba a trompicones hacia el asiento usurpado.
Sí, me caí por el camino, a golpe de freno de autobús, pero me levanté las dos veces y ahora ya tenía los ojos inyectados en sangre y las venas del cuello palpitando como serpientes. El subnormal se reía de mí, sabía que él daba más pena que yo.
- ¡¡LEVÁNTATE DE AHÍ, SUBNORMAL DE MIERDA, TÚ NO TIENES PROBLEMAS DE MOVILIDAD Y SIN EMBARGO YO SOY HEMIPLÉJICO Y MÁS VIEJO QUE TÚ!!
...
El mundo se paró unos minutos o unas horas. El autobús estaba parado también y el subnormal, el gordo, los viajeros y el conductor me miraban con la mandíbula en el ombligo.
- ¡¡Y más subnormal también!!- ,gritó entre risas mi Marisa.
Todo fue muy confuso y alegué demencia transitoria en el juicio, pero recuerdo al subnormal escupiendo dientes y mi bastón ensangrentado.
(Marisa todavía está pasando unos días con su madre)
En la imagen, una de 2 páginas que no tiene casi nada que ver
jueves, 24 de febrero de 2011
ESTÁN LAS CALLES LLENAS
miércoles, 23 de febrero de 2011
VIÑETONAS GIGANTES
REALIZADO EN UNA CARTULINA .
IGUALMENTE, UNA VIÑETA GIGANTE CON LA CAMA A VISTA DE PÁJARO
DETALLE DE LA ANTEROR. OTRA VIÑETAEstos son unos bocetos (o quizás viñetas terminadas) trabajando en cartulinas, un A 2 más o menos o algo más. La idea es que los trazos grandes de muñeca y antebrazo son mas imprecisos pero más expresivos, lo que hace que no se note cierto anquilosamiento en los trazos realizados a mano izquierda cuando son en pequeño formato. Como veis, parece el inicio de una historia en la que alguien sufre un daño cerebral y, que lejos de ser dramátca, espero que sea muy divertida.
UNA PUERTA SE CIERRA Y OTRA SE ABRE.
lunes, 21 de febrero de 2011
COMO UN ESPAGUETI

¿Saben ustedes como se desliza un espagueti en la cazuela; ese espagueti que no ha llegado a ser izado por el tenedor y se quedó en el borde? Pues así me deslicé yo desde el borde de la cama hasta el suelo, cuando un movimiento en falso me hizo perder pie tonto mientras colocaba con mucho mimo un calcetín en el pie bueno. me deslicé a cámara lenta como un espagueti subnormal en su cazuela. Me caía y ya nada podía hacer por remediarlo.
-¿Se puede saber qué haces revolviéndote panza arriba como un cangrejo lisiado?-, dijo Marisa al encontrarme en el suelo, buscando el movimiento mágico que le devolviera la dignidad a mi postura(Marisa se estaba poniendo un poco dura conmigo a causa de mi hemiplejia y a causa de que mi hemiplejia no me había aportado ni un tanto así de cordura y sensatez).
Ya lo veis, ni una pizca de piedad. Bueno, sí, un poco. Se tiró en el suelo a mi lado y trato de enseñarme los movimientos correctos para volver a la postura inicial.
- Mira, ¿ves?. Mueves las dos piernas a la vez, así, juntitas, y luego te impulsas con tu dorsal bueno, así solo te faltará la mano tonta...La coges con la mano buena y la pones en posición acorde con el resto del cuerpo. ¡Ya casi estamos a cuatro patas...!¿Pero qué haces, cielo? No estás repitiendo mis movimientos. ¿Es que quieres quedarte ahí, panza arriba, el resto de tu vida?
- No pienso hacer nada, eres mala y no me quieres ayudar a levantarme.
No me lo podía creer, en vez de ayudarme tirando de mí hacia arriba estaba impartiéndome una clase rápida de Tai Chi.
- No pienso ponerme a hacer cosas orientales con mi cuerpo así que ya puedes ayudarme a levantarme o traerme un cuenco con sopa y una manta.
Se fue al salón meneando la cabeza y escuché la sintonía de Century Fox, señal inequívoca de que Marisa se disponía a ver un video ignorando mi situación. No me trajo el cuenco ni la manta.
Durante los tres días siguientes ocurrieron muchas cosas: El vecino vino a por azucar, Marisa se fue a trabajar y volvió y se fue a trabajar y volvió varias veces ( ¿os dije ya que trabaja de reponedora en unos grandes almacenes?), sonó el teléfono dos veces y la vieja de abajo le chilló al gato porque se había meado; alguien tropezó con nuestra alfombra haciendo un ruido sordo contra la puerta, Marisa me sorteó varias veces para llegar a la cama y tiró sus calcetines muy cerca de mi cara y una ambulancia debió recoger a alguien en nuestro piso porque vi las luces proyectándose en el techo y luego escuché voces alarmadas en el patio de luces; Marisa me sorteo varias veces para salir de la cama y una vez me tocó con el pie en la oreja sin darse cuenta. Quería dejar claro que no me movería de allí hasta que alguien me izara y ni Marisa ni yo estábamos en esta ocasión dispuestos a dar nuestro brazo a torcer.
Por fin apareció la sobrinita de 8 años de visita y me preguntó qué hacía y se lo expliqué. Le dio la risa y me enseñó una forma de levantarme que me pareció más occidental y que consistía en, aprovechando mi estado de inanición , intentar abrir el embalaje incorrupto de mi Madelman de la policía montada de Canada y extraer el juguete para hacer sabe dios qué con él. Moví las dos piernas a la par, juntas la rodillas para que la mala se solidarizara con la buena, e impulsándome ayudado también por el codo izquierdo, conseguí alzarme con una fuerza sobrehumana, producto de ese odio visceral que siempre tuve hacia los niños que tocaban mis juguetes, y romperle el tabique nasal a la sobrina con mi cabeza al tiempo que emitía un alarido infrahumano.
A Marisa no le hizo gracia pero como mi sobrina tampoco le hacía gracia pronto estuvimos riéndonos juntos al ver como se deslizan los espaguetis en la cazuela.
En la imagen, una de 4 o 5 páginas.
domingo, 20 de febrero de 2011
UN INCISO. PEPE EL FERREIRO Y EL FAC

Seguimos confundiendo churras con merinas. Pepe el ferreiro no es amigo mío y me la trae floja su actitud ante la vida y su posicionamiento político, nunca pensé en él como en un heroe a contracorriente sino como en un tipo que hizo algo que despierta admiración y no le exijo que su vida sea ejemplar e incluso me importaría una mierda si lo detuvieran por conducir borracho o si se afiliara al PCM(partido de las churras y las merinas) o enseñara el culo desde un taxi o, como es el caso, se meta hasta las trancas en el FAC.
Tampoco me importó que a Hugh Grant se la chupara un travesti o que Charlton Heston sea aficionado a las armas ni que el fontanero que recomiendo a mis amigos sea un espectador de la 5 . Lo que si me jodería es que alguien prohibiera o hubiera prohibido hacer bien su trabajo (obviemos a Hugh Grant) a cualquiera de los 2. En el próximo post seguiremos con Mariano y Marisa y su hemiplejia.
Ahí va una historia tonta de 2 páginas
jueves, 17 de febrero de 2011
ENSEÑAR EL CULO
Cuando vi a un paciente pasearse por el pasillo del hospital con un pijama amarillo me entró una envidia tremenda.- Mira Marisa, ese señor lleva un pijama precioso y yo tengo que andar por ahí enseñando el culo con esta puta mierda de camisón
- A ti siempre te gustó enseñar el culo, cielo.
Marisa me las tiene todas guardadas, pero no tiene en cuenta que yo solo lo hago cuando la ocasión lo requiere.
-Yo solo lo hago cuando la situación lo requiere.
Ya sabéis, cuando ves cemento fresco parece un sacrilegio no bajarse los pantalones y dejar la huella. También ocurre a veces que sale un chorro de agua de lluvia de un canalón roto y es difícil resistirse a dejar que el chorro corra por el ano; sacar el culo por la ventanilla del coche al pararse en el semáforo al lado de una ambulancia o un coche fúnebre. Al pararse el coche al lado de un camión de la basura o un coche demasiado tuneado o con la música muy fuerte; al pararse el coche al lado de una manifestación de estudiantes o de un grupo de trabajadores quemando neumáticos y contenedores; al pararse el coche al lado del gimnasio en cuya puerta charlan los córpore sanos de mente enferma. Al pararse el coche al lado de otro coche cuyo dueño te ha pitado por culpa de una maniobra extraña o de otro coche cuyo dueño no te ha pitado. En fin, que es difícil no seguir los impulsos naturales del ser humano y estar todo el rato conteniéndose como si la vida no durara dos días y se pudiera desperdiciar.
- Marisa, por favor, pídeles a las enfermeras que me consigan uno de esos preciosos pijamas amarillos que ponen el nombre del hospital en la pechera. Fíjate que amarillo más bonito.
Marisa me miró y miró al señor del pijama.
Me miró y miró al señor del pijama.
- ¿ Y por qué no se lo pides tú?
- Porque cada vez que las veo me cubro la cabeza con el camisón y les enseño el culo y seguro que no me lo dan.
- Vaya, ¿y por qué haces eso?.
- No sé, es como encontrarse con un montón de cemento fresco. Ya me entiendes.
- ¿Si te consigo un pijama amarillo me prometes que no vas bajarte los pantalones y enseñar el culo por todo el hospital?
- Jo...
miércoles, 16 de febrero de 2011
BURUGUÑO

Marisa no me dejaba echar el pestillo para cagar por miedo a que me cayera o tuviera algún accidente. El otro día entró mientras yo doblaba el papel cuidadosamente con la mano izquierda ( es difícil hacerlo con una mano) y se me quedó mirando con una sonrisa de boca abierta.
-Jolines chico, no ,sabía que fueras tan redicho cagando.
Como me jode. Marisa tiene más estudios que yo y sin embargo comete errores de analfabeto: solo se puede ser redicho hablando, cojones, no haciendo una cosa y menos cagando. No quise corregirla porque en mi situación de dependencia hemipléjica(¡como me gusta esa palabra!) no me conviene tener a Marisa cabreada.
- Te refieres, supongo, a mi manera de doblar el papel sobre sí mismo como si fuera ropa de cama. No sabía que se podía hacer de otra forma.
-Pues yo hago un buruguño con el papel.
-¡¡¿UN BURUGUÑO CON EL PAPEL?!!¡¡¿ME HE CASADO CON UNA MUJER QUE HACE UN BURUGUÑO CON EL PAPEL PARA LIMPIARSE EL CULO?!!
Ya sospechaba que mi Marisa cagaba aunque su mirada serena y su grácil forma de moverse por la casa, casi sin hacer ruido, como levitando, me hacía rechazar esa idea. Tampoco detecté nunca un olor extraño en el baño después de haber entrado ella. Suponía que, en caso de que ella expulsara excreciones, lo haría de tal manera que ni siquiera necesitara usar el papel.
-Si hombre, haces una bola, te la pasas por el culo y ya está- respondió.
-¡¡PERO ESO ES UNA LOCURA!!¡¡LOS BURUGUÑOS DE PAPEL SON ASÍMÉTRICOS Y CORRES EL RIESGO DE QUE SE CUELEN LOS DEDOS ENTRE LA MIERDA!!- (estaba muy exaltado)
-...- Marisa no decía nada.
-No sé si podré volver a mirarte a la cara después de lo que me acabas de contar, Marisa...
Nos quedamos mirando un rato largo, yo desde la taza, con mi papel doblado todavía embadurnado de mierda.
- Deberías probar lo del buruguño como parte de la diversión de limpiarte el culo.
Ahí se terminó la conversación e intenté olvidar la imagen de mi Marisa con un buruguño de papel embadurnado de mierda en su mano; pero no pude evitar luego, en el ascensor, preguntarle a mi vecino el sastre por su técnica para limpiarse el culo. Y luego a la frutera. Y al revisor de la luz, a mi dentista, a la chica de administración de hacienda, a mi sobrino y al carnicero. Al final concluí que nadie tenía una relación tan íntima conmigo como para explicarme esas cosas de su vida cotidiana y que tenía suerte de vivir con una buena mujer que me hablaba de los buruguños.
-Perdona Marisa- le dije, cabizbajo y colorado como un centollo- me gusta que uses buruguños.
Mi Marisa tiene una risa contagiosa y no me costó trabajo acompañarla.
lunes, 14 de febrero de 2011
¿Y A USTED?
Le dije a Marisa que me iba a dar una vuelta solo y que me llevaba el bastón de mango de perro porque el de mango de ornitorrinco pesaba mucho y llamaba la atención, pero no creo que me oyera porque lo dije muy bajito con esa intención. Marisa pensaba que yo ya no podría salir a la calle solo jamás.El reto era meterme en el mercado, en donde más tránsito de gente hubiera, y salir ileso.
-¡¡PERDÓN, SOY HEMIPLÉJICO, PERDÓN!!¡¡CUIDADO, HEMIPLÉJICO!!.
Para que nos vamos a engañar, me gusta la palabra y me parece que mi mal es mas glamuroso que una paraplejia por accidente de tráfico o una rotura de huesos. Lo mío tiene un halo de misterio porque es una parálisis causada por un daño cerebral; parece cosa de magia que una momentánea falta de riego en el cerebro pueda provocar tamaños estragos, y todo el mundo dice, cuando se lo explicas: "¡oh, parece mentira!"
El caso es que cuando estaba en medio del gentío que barajaba bragas, calcetines y camisetas, detecté a lo lejos a un señor que caminaba como yo. Él también me vio, como si tuviéramos unos radares busca- hemiplejias alojados en algún sitio. Sonreímos, empáticos, y sorteamos a un montón de gente para darnos la mano e intercambiar impresiones. Era un tipo muy guapete y con los ojos azules llenos de pestañas. En seguida advertí en él el síndrome de la resilencia. La renovación del espíritu engrandecido después de la desgracia y una especie de paz interior que iluminaba 20 o 30 metros a la redonda. Como él ya caminaba con más soltura y el bastón lo usaba de adorno, se permitió darme algunos consejos paternalistas y muchos, muchos ánimos y recomendarme mucha, mucha paciencia. Pero eran otras experiencias las que yo quería compartir.
-Dígame amigo, ¿a usted también le limpiaron el culo las enfermeras? A mi más veces de las necesarias. Me gustaba tanto que esas chicarronas hurgaran con sus dedos enguantados en mi ojete que me atiborraba a natillas para provocar ráfagas de excreciones diarréicas- Me reía mientras lo explicaba.
-...
-Creo que me odiaban...
-...
- Eran buenas chicas, sí señor, y sabían cómo limpiar un culo...¿A usted le pusieron esas cuñas metálicas para cagar?
Pero el hombre que irradiaba paz interior se perdía ya entre la multitud.
En la imagen una historia de 4 páginas con perversiones primarias.
sábado, 12 de febrero de 2011
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