domingo, 14 de agosto de 2011

HIPOTECADOS ANÓNIMOS Y LA GARRAPATA DESCONCERTADA


Marisa me dijo que su amiga Rebeca había sido desahuciada y se iba a venir a vivir unas semanas a nuestra casa. Yo le dije que si es que íbamos a tener que alojar a todos los moribundos del mundo y ella me explicó que se trataba de un desahucio inmobiliario y no de una enfermedad terminal y luego me explicó lo que quería decir inmobiliario y luego en qué consistía un desahucio inmobiliario y luego lo que era una hipoteca. Como yo seguía poniendo cara de haba me explicó que algunas personas viven en casas por las que tienen que pagar y como seguía poniendo cara de haba me explicó que para pagarlas hay que trabajar y el hecho de que yo jamás hubiera tenido responsabilidades y caminara por la vida como una garrapata desconcertada dejándome caer en las vidas de los demás y dejando que me solucionaran los problemas no quería decir que todo el mundo pudiera hacerlo porque para eso se necesita mucho talento. Sonreí con orgullo porque no es fácil sacarle una palabra amable a mi Marisa.
-Pero Marisa, si yo puedo hacerlo todo el mundo puede. Mi padre siempre decía que hace más quien quiere que quien puede. Tiene que haber alguna asociación de hipotecados anónimos que les haga salir de ese círculo vicioso que les lleva irremediablemente a la autodestrucción, arrastrando con ellos a familia y amigos, que ninguna culpa tienen...
- Creo que hay una de trabajadores anónimos.
-¿Sí?
-Vete a la mierda.
- Tranquila Marisa, dile a tu amiga que se quede el tiempo que necesite y yo intentaré ponerla en vereda y trasmitirle toda mi sabiduría para que nunca más vuelva a caer en el pozo de la hipoteca.
-Vete a la mierda.
Ahora nos reíamos, pero solo ella sabía de qué, porque yo muchas veces me limito a reírme cuando ella lo hace para no parecerme a uno de esos idiotas que nunca entienden nada.
-¿Le dirás a tu amiga que se traiga sus propios cubiertos y una vacinilla?
-Vete a la mierda.
Me reí con Marisa porque , al parecer, yo acababa de decir algo gracioso.
Cuando Rebeca se instaló cenamos carne y vino de corcho y redecilla para celebrarlo(¿celebrar el qué?) y comprobé que no se había traído sus propios cubiertos. Luego ella expuso en la mesa en qué consistía su amistad con mi Marisa y los lazos que les unían

-Marisa siempre ha sido una amiga leal... nos criamos juntas en el barrio...nos hinchábamos a gominolas y nos enamorábamos siempre del mismo chico.
-¡¡VAYA, ASÍ QUE COMÍAIS GOMINOLAS Y OS GUSTABAN LOS MISMOS CHICOS!!¡¡SE TRATA PUES DE UNA DE ESAS AMISTADES IMPERECEDERAS QUE SUPERAN TODAS LAS BARRERAS!!¿compartíais la bañera de pequeñas o algo así?
-...
- Es broma, es un bromista- dijo mi Marisa, y soltaron las dos unas risotadas un poco impostadas, pero yo me reí igualmente con ellas para no parecer tonto.
Rebeca resultó ser una hembra de excepcionales cualidades físicas que dejaba sus braguitas en la ropa sucia junto a las de Marisa. La chica tenía un culo y un labio superior muy respingones y unos ojos verdes de expresión tibia y acariciante que me hacían pensar obsesivamente en su esfínter. Cada vez que posaba sus ojos en mí yo me imaginaba como se contraía su ano y era algo muy turbador hablar con alguien que, hiciera lo que hiciera, te remitía invariablemente a su culo. Solo venía a casa a comer y a dormir y casi nunca traía cesta de la compra; por otro lado, me evitaba educadamente desde que una mañana de verano en que la luz del sol bañaba las sabanas blancas que se mecían dulcemente en los tendales del patio de luces, me encontró masturbándome con sus bragas sucias en la cara.  
Pasaron así tres meses, y un día, durante la cena, quise ser cordial y decirle algo bonito a la amiga de Marisa que, por otro lado, ya estaba empezando a sentirse alterada por la presencia de su amiga de la infancia, que ya no se parecía a su amiga de la infancia sino a una de esas personas rehabilitadas de la adicción al trabajo y a las hipotecas, furtiva y silenciosa como un ex presidiario o un yonki recuperado.
- Rebeca, tienes que saber que, a pesar de todo, veo que tienes un talento natural para comportarte como una garrapata sin responsabilidades que cae en la vida de los demás para que le solucionen los problemas, y te admiro por ello. ¡¡HACE MÁS QUIEN QUIERE QUE QUIEN PUEDE!!.
Aquí hubo un silencio de unos segundos o una horas que rompió mi Marisa con una carcajada histérica. Yo también me reí para no parecer tonto pero Rebeca, la pobre, se quedó callada y muy seria sin poder disimular que no había pillado el chiste.¡¡Cuánto le quedaba por aprender!!
Se fue al día siguiente, olvidando, para mi regocijo, una de sus bragas en el cesto de la ropa sucia. El olor se había contagiado un poco del de mis calcetines, al yacer juntos en sitio cerrado, pero todavía se podía distinguir vivamente el de su coño.
En la imágen, una de 8 páginas que no tiene absolutamente nada que ver con el texto. Bueno, sí, el protagonista también esta como una puta cabra.

No hay comentarios: