sábado, 14 de agosto de 2010

EL ÚLTIMO CONCIERTO DE "ILEGALES" EN GIJÓN

Ayer estuve en el último concierto de los ilegales en Gijón. A mi lado había un conocido que no se movía demasiado por culpa de su vaso de coca cola vacío. Yo no me movía demasiado porque había una morena cojonuda detrás que pegaba su cuerpo al mío mientras bailaba y hacía que toda mi espina dorsal se tensara como un arco empujando mi culo hacia atrás para que el roce fuera mayor. Podía ver por el rabillo del ojo como levantaba los brazos entusiasmada y sus sobacos emanaban un aroma a coco. La polla se me puso amorcillada. Jorge llamó a alguien que le había tirado algo al escenario maricón de mierda mientras el codo de la morena rozaba mi brazo. Los pelillos de mis nudillos se erizaron y consiguieron tocar el muslo de la chica y tomarle las medidas mediante unas terminaciones nerviosas hipersensibles que solo yo poseo. Le sonreí a un tipo que se disculpó por pisarme por tercera vez y lo hice con mi mejor sonrisa de hijo de puta, pero me da la impresión de que mi sonrisa de hijo de puta no provoca escalofríos. Era rizoso y guapetón y novio de la morena y me hubiera gustado darle un codazo en la boca, lo que pasa es que no se me dan bien las hostias y me tuve que joder e imaginarme cómo lo hacía. Primero el codazo, luego le haría un barrido con mi pierna izquierda y después le saltaría encima y le deformaría la cara a cabezazos. Se me llenaría la camisa y el pelo de sangre del imbécil aquél que invadía el espacio vital ajeno, la adrenalina se me saldría por las orejas y si no me follaba a su novia sería a otra más puta. Después de imaginarme todo esto dejé caer mi cartera al suelo para poder examinar al recogerla los pies de la morena. No eran feos pero tenía la piel del talón de Aquiles algo reseco y el dedo gordo estaba demasiado separado del índice (¿se dice dedo índice en los pies?) Jorge Ilegal dijo que se había emborrachado el día anterior con sol y sombra. Cuando me levanté descubrí la cara de la morena frente a la mía, con una sonrisa de burla. Se ve que me había pillado examinando sus pies porque había tardado más tiempo del razonable en recoger la cartera del suelo. Era muy guapa, pero no guapa de actriz o princesa o por las facciones correctas, era guapa por la cara de puta nerviosa. Era como una puta hiperactiva y feliz. No quise darle mi opinión sobre sus pies ni tampoco explicarle de lo que se había librado su novio gracias a mi sentido común y mi vida sedentaria. Sonaba el último tema de los Ilegales: DESTRUYE. Faltaba un violín o algo en el grupo, pero, por lo demás, el concierto estuvo de puta madre.
Cuando llegué a casa mi Marisa estaba sentada fumando y tenía puestas esas zapatillas de cuadros que pertenecieron a su padre. No sé si os dije que mi Marisa tiene unos pies preciosos y me toca mucho los cojones que los cubra con esas zapatillas rijosas. Me preguntó por el concierto.
- Había una morena con unos pies horribles.
- Vaya putada, a ti siempre te tiene que pasar de todo.
- ¿Te importaría quitarte las zapatillas?
Ella ya sabe lo que quiero cuando le pido que se quite las zapatillas de su padre. Mientras la montaba le dije.
- Tuve que apalear a un borracho que me pisó dos veces.
¡Cómo se reía mi Marisa!
¿Os dije ya que el concierto estuvo de puta madre?

2 comentarios:

Visto Desde Atrás dijo...

¡Joder! ¡Los Ilegales! Tento aun dos cintas de cassette de éllos que me compré en 1.985.

javiguerrero dijo...

Coño, pues bájatelo por interenete o algo, que las cintas ya tiene que sonar como caramelos podridos..;)
Estuvo guapo el concierto, si no fuera por los pies de la morena.